Julio Enrique Ortiz Cuenca

Con Voltaire  celebre filósofo y escritor francés, defensor de las libertades políticas y la tolerancia religiosa, diríamos: si queremos la paz y creemos en la democracia “Podremos no estar de acuerdo con tus ideas, pero defenderemos hasta la muerte tu derecho a expresarlas”.

Después de la firma de los acuerdos de paz, soñamos que todos unidos y en armonía, iniciaríamos la reconstrucción de una nueva  Colombia.

Sin embargo, el plebiscito por la paz en vez de unirnos nos dividió  entre amigos y enemigos de la paz, lo cual se ha trasladado al debate electoral del Congreso del 11 de marzo y de las consultas interpartidistas del Centro Democrático y Colombia Humana para escoger sus candidatos, las cuales se convirtieron en la primera vuelta presidencial. Se ha desinformado la opinión pública, haciendo creer que son los únicos candidatos presidenciales y  que  son de extrema derecha o  extrema izquierda, con la satanización que los unos revivirían a Pinochet, al fascismo  o a los neonazis  y los otros a Stalin o el castro-chavismo.

La manipulación por los medios de comunicación  y la irresponsabilidad de dirigentes y candidatos que a falta de propuestas y programas, y sin preguntarle al pueblo que es lo que quieren para acabar con la injusticia social, la desigualdad, la falta de oportunidades económicas, el derecho al empleo, a una pensión digna, a la defensa del  medio ambiente y a un futuro mejor para sus hijos, ha despertado el fanatismo,  odios y la intolerancia, reflejados en  los actos de violencia  para impedir que  los  candidatos Gustavo Petro  y Timochenco de la izquierda y el líder de la derecha expresidente Álvaro Uribe, hagan  su proselitismo, lo cual puede  llevarnos a  épocas pasadas (1986 -1990) cuando fueron asesinados cuatro candidatos a la presidencia de Colombia, Luis Carlos Galán del partido liberal, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo de la Unión Patriótica –UP- y Carlos Pizarro del M19, asesinatos que tuvieron  como finalidad  impedirles llegar a la presidencia y como autores a narcotraficantes y paramilitares y la  complicidad de algunos  agentes de seguridad del Estado.

 

Los colombianos tenemos que movilizarnos para no permitir que colapse el proceso de paz, se entronice la violencia en  el proceso electoral y en vez de votar por la esperanza de una Colombia mejor, nos obliguen a votar por el miedo  a una dictadura de extrema  derecha o extrema izquierda. julioenriqueortiz@yahoo.com

 

 

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