Sergio Felipe Salamanca Borrero

Desde época del imperio romano se entiende al Derecho como “el arte de lo bueno y de lo equitativo”, definición que es perfecta para entender que el Derecho va mucho mas allá de lo que en la Ley se consagra, imponiéndole una carga a todos los operadores jurídicos de mantener la sincronía entre el Derecho y la realidad, mediante herramientas como la jurisprudencia, la cual le imprime dinamismo a las disposiciones normativas.

Lo anterior quedó plenamente reflejado en una sentencia de Tutela proferida por la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, con magistrado ponente Aroldo Wilson Quiroz. La Sentencia en comento tiene su origen en el caso de la señora Darine Yesennia Bogotá, quien fue criada desde los 3 años por un grupo familiar diferente al suyo, configurándose lo que la jurisprudencia ha entendido como familia de crianza.

El concepto de familia de crianza obedece mas a razones de hecho que de derecho, lo que se refleja en uno de los apartes de la sentencia en el que se indica que “la familia no solo se constituye por el vinculo biológico o jurídico, sino también a partir de las relaciones de hecho o crianza, edificadas en la solidaridad, el amor, la protección, el respeto, en fin, en cada una de las manifestaciones inequívocas del significado ontológico de una familia”.

Definiciones como la anterior son importantes y garantistas si se tiene en cuenta lo restrictivo y limitado de la definición de familia consagrada en la Constitución, según la cual “Los hijos habidos en el matrimonio o fuera de el, adoptados o procreados naturalmente o con asistencia científica, tienen iguales derechos y deberes”, como se puede apreciar, es un definición que limita el concepto de familia a vínculos biológicos o jurídicos, excluyendo los vínculos de hecho.

En el caso de la señora Bogotá, ella buscaba acceder a la administración de justicia para que por medio de sentencia judicial se declarara que ella era hija de las personas que durante toda su vida desplegaron conductas de padres, a pesar de no tener vínculos biológicos o jurídicos con ella. El juzgado decidió no darle trámite a la demanda de la señora Bogotá por ser una situación atípica, sin embargo, la Corte fue enfática en ordenar al Juzgado darle trámite a demanda, garantizando de esta manera los derechos de un hijo de crianza en el aspecto procesal además del sustancial.

 

 

 

 

 

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