Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

“Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes”. Con estas palabras se refería el pensador italiano, Antonio Gramsci, a los indiferentes; aquellos que posan con un aura de pureza para esconder sus verdaderas intenciones, prejuicios y envidias. Para Gramsci la actividad política debe estar traspasada por la toma de decisiones, por asumir posturas y por pensar en el bienestar social por encima de los intereses individuales.

Colombia enfrenta hoy un momento decisivo, hay dos alternativas diferentes; por un lado, la propuesta que encarna Iván Duque que, entre otras cosas, ha sido rodeada por todos los sectores tradicionales y corruptos de la política colombiana. Una de las virtudes del proyecto de la Colombia Humana es que agrupó en una sola orilla a los que han arruinado el país. Andrés Pastrana, Cesar Gaviria, Álvaro Uribe, Alejandro Ordoñez, Popeye y todos los caciques regionales, se juntaron porque saben que pueden perder el poder y, con ello, la posibilidad de seguir enriqueciéndose a costillas del Estado.

La propuesta de la Colombia Humana ha sido abrazada por las víctimas del conflicto armado y de la violencia estructural; intelectuales como Carolina Sanín, Manuel Elkin Patarroyo, Salomón Kalmanovitz, a nivel nacional y Slavoj Žižek y Thomas Piketty, a nivel internacional, han rodeado el proyecto que encabeza Petro. Además, políticos decentes como Antanas Mockus y Claudia López dijeron que sí a una alternativa que pueda abrir la senda a la modernidad en Colombia. Definitivamente, estos apoyos marcan una diferencia radical tanto en términos éticos como intelectuales.

Los contrastes de las dos candidaturas enfrentadas en este momento hacen que la realidad no sea tan difícil de leer. O se escoge la senda del tradicionalismo rampante y violador de la ley o se escoge una alternativa nueva que llega con una apuesta clara de desarrollar entornos de vida digna en Colombia. Propuestas que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, la educación gratuita y de calidad, la salud como derecho, la equidad de género y la construcción de paz con justicia social, las encabezan Gustavo Petro y Ángela María Robledo. Es posible abrir esta puerta para construir una sociedad más justa, diversa y plural. Vale la pena escuchar el mansaje de las abejitas, quizá la corrupción de los gobiernos en Colombia las dejó sin miel y sin panales.

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