Piero Emmanuel Silva Arce

 

Siempre me he preguntado por el papel que juegan las religiones en las sociedades; me he cuestionado qué lleva a las personas a seguir determinado credo o corriente espiritual. Lo cierto es que las religiones han influido en todos los ámbitos de la vida tanto a nivel individual como comunitario. En occidente han primado dos tendencias provenientes del cristianismo: el protestantismo y el catolicismo.

Vale la pena mencionar que el protestantismo generó una ruptura con el catolicismo, cambió la concepción sobre la pobreza como algo esencial para alcanzar la salvación y, por el contrario, planteó que la riqueza era una virtud. Debido a esto, el protestantismo está relacionado con el impulso al modelo de economía de capital; la mentalidad burguesa (generación y acumulación de riqueza individual) fue, pues, una perspectiva influenciada por la ética del protestantismo. Otro de los cambios producidos por la doctrina promulgada por Calvino y Lutero tuvo que ver con la popularización de la biblia al traducirla a varios idiomas.

Para el cristianismo antiguo primaban valores que tenían que ver con el desprendimiento de las personas frente a lo material, al mismo tiempo que se le daba importancia a lo comunitario. El poder y la riqueza no permitían construir relaciones solidarias y de bienestar; la vida de Jesús es una clara muestra de ello, su rebeldía contra el poder económico y político lo llevó a encarar a los mercaderes y a contradecir a los jerarcas judíos. Terminó crucificado y vilipendiado.

Las religiones tienen que ver con una concepción de la vida en su conjunto. Hay planteamientos económicos, éticos y políticos, que no son estáticos y varían en el tiempo al ritmo de las dinámicas de la historia. Conocer el devenir de las religiones, especialmente de la que se es miembro, es importante ya que de esa manera no solo habrá una comprensión de la misma, sino que se podrán poner en juego sus preceptos en relación con las acciones cotidianas. Además, acceder al conocimiento de los planteamientos espirituales que cada uno sigue generará la posibilidad de aprehender un determinado credo de una manera reflexiva y crítica. Esta actitud cuestionadora permitirá, como lo ha demostrado el papa Francisco, construir y promover otras apuestas más justas y menos excluyentes. Estar acorde a las circunstancias y a los retos de cada época exige re-pensarnos alrededor de nuestras prácticas espirituales, sociales y morales.

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