Rodrigo Villalba Mosquera

Florita es dulce para las demandas. Desde que decide asomarse a la vida pública, le sobran detractores, de esos que piensan que pueden arrebatarle de un plumazo o en los escritorios, lo que ella legítimamente se ha ganado en las urnas.

Cuando aspiró a la Asamblea del Huila, donde consiguió la más alta votación, fue demandada bajo el argumento de una supuesta inhabilidad, por haber fungido como Gobernadora encargada. Los demandantes alcanzaron a cantar victoria tras un insólito fallo, el que posteriormente fue reversado por la Corte Constitucional, quien la habilitó plenamente.

En 2014 también tuvo que enfrentar una acción legal cuando por primera vez aspiró a la Cámara de Representantes, por otra supuesta inhabilidad al haber sido asesora de la Gobernación. Nuevamente Florita salió airosa tras un contundente fallo del Consejo de Estado.

En esta oportunidad, a falta de una, fueron instauradas cuatro demandas contra Florita, buscando la nulidad de su credencial, un escaño que ella ganó en las urnas con mucho trabajo, demostrándole al Huila su profesionalismo y la gestión en beneficio de sus paisanos. Argumentan la tesis de la “doble militancia” consagrada en la Ley 1475 de 2011, la que adopta las reglas de organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos. Pero no se percataron que la ley y la jurisprudencia es clara al establecer diferencia entre partidos o movimientos políticos y los grupos significativos de ciudadanos. Los demandantes, con el argumento de la presunta “doble militancia”, están confundiendo el grupo significativo de ciudadanos que tiene vocación de inscripción y no de permanencia, con los partidos o movimientos políticos.

Se dice -paradójicamente- que detrás de todo esto y tras bambalinas, hay una mujer y unos viudos de poder, pensando que al caer Florita otras listas pueden acceder a esa curul, algo absurdo, pues la supuesta inhabilidad seria personal y afectaría al candidato y no al partido ni a la lista.

En una de las demandas solicitaron, con la admisión de ésta, la suspensión provisional de la demandada, petición que fue rechazada por el Consejo de Estado por considerar que no se dan los presupuestos probados de doble militancia en la acción incoada. Y dicen por ahí que “como es el desayuno viene el almuerzo”.

Para tranquilidad de los miles de huilenses que votaron por Florita, les puedo asegurar que no hay razón para preocuparse, ella no está sola, le asiste la razón habilitante y un buen defensor, el abogado William Alvis.

A los que quieren ganarse una curul fácilmente, les aseguro que esta vez, como en el pasado, se quedarán ‘con los crespos hechos’. A los liberales les reitero que tendremos Florita para rato, trabajando desde el Congreso, en defensa de los derechos de las mujeres y del Huila que la eligió mayoritariamente como su representante.

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