La exdirectora del ICBF, Cristina Plazas, cuestiona que los corruptos reciban el beneficio de la casa por cárcel.

Cerca de $250.000 millones que debían ser destinados a la alimentación escolar en todo el país se han quedado en manos de particulares por corrupción. El dato lo dio hace poco el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira, para quien el saqueo a la plata de la comida de los niños y niñas es un “crimen capital”.

Uno de los protagonistas de este entramado de corrupción es el empresario Germán Trujillo, esposo de la exgobernador del Huila Cielo González Villa. Trujillo Manrique, según las autoridades, se alzó con más de $2.000 millones de la plata de la alimentación escolar del departamento de Santander. También es señalado por la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, de haberse aliado con otros empresarios para quedarse con los contratos de la alimentación escolar en Bogotá.

Hoy, a pesar de los graves señalamientos, Germán Trujillo, goza de la detención domiciliaria.

En este diálogo con LA NACIÓN, la exdirectora nacional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, Cristina Plazas Michelsen, cuestiona fuertemente que el empresario huilense sea objeto de beneficios por parte de la justicia. “Jamás he estado de acuerdo con que se le otorguen beneficios como la detención domiciliaria a los corruptos”, deja claro.

 

¿Qué opina del escándalo de la cartelización empresarial en la comida escolar de Bogotá?

La alimentación escolar es uno de los más grandes blancos de los corruptos en Bogotá y en muchas otras partes del país. Estos delincuentes han encontrado mil maneras de robarse la plata que se destina a estos programas que no solo buscan garantizar la adecuada nutrición y el desarrollo de los niños sino también su permanencia en el sistema escolar. Lo increíble es que esto no despierte la indignación de nadie.

 

¿Le sorprendió que apareciera allí el nombre de Germán Trujillo?

Lo que realmente me sorprende y debería despertar la indignación de todos los colombianos es que la plata de los niños siga siendo objeto del despilfarro y la corrupción, ante la mirada indiferente de un Estado que no toma medidas de fondo para evitar que estos criminales se sigan robando los recursos de los niños.

 

¿Y le inquieta que hoy tenga el beneficio de la detención domiciliaria por el caso del saqueo de la plata de la alimentación escolar en Santander?

Jamás he estado de acuerdo con que se le otorguen beneficios como la detención domiciliaria a los corruptos. Estos delincuentes deben devolver lo que se roban y pagar penas efectivas y ejemplarizantes. Es en la cárcel donde deben estar.

 

Usted publicó en su cuenta de Twitter una foto de una de las propiedades de Germán Trujillo, ¿Qué quiso mostrar dándola a conocer?

Los colombianos tenemos que sensibilizarnos frente al inmenso daño que la corrupción al país, denunciar y hacer uso de la sanción social. No es posible que estos casos no sean concebidos con la gravedad que tienen. Los recursos de la niñez son sagrados y lo que está en juego es su vida, su bienestar. Hoy en día tenemos muchos mecanismos para denunciar a los corruptos y tenemos que utilizarlos. Es que no podemos seguir permitiendo que se roben el país.

 

¿Qué cree que deba pasar en el país para que se acabe con la corrupción en la alimentación escolar?

Los recursos de la alimentación escolar y de todos los demás servicios destinados a la niñez tienen que ser blindados y para ello se necesita prevenir y actuar de manera efectiva. Necesitamos reformas estructurales, servidores públicos íntegros, capaces de denunciar cualquier indicio de corrupción aun en sus propias entidades y una sociedad consciente de su deber de veeduría y a la que de verdad le interese la vida de los niños.

 

¿Qué tanto cree en la consulta anticorrupción?

La consulta anticorrupción puede ser un punto de partida para que todos los colombianos nos concienticemos sobre el daño que la corrupción le ha hecho al país, pero no es suficiente. Es urgente que se tomen medidas de fondo, tener una justicia efectiva que persiga sin tregua a estos criminales y hacer lo que sea necesario para cambiar la mentalidad que ha permitido que la corrupción invada todas las esferas del poder. Yo, como funcionaria pública, demostré que sí es posible romper esa cadena de la corrupción que, además no está solamente en el sector público. Tenemos que actuar con transparencia en cada uno de nuestros actos y ser conscientes de nuestra responsabilidad con el país.

 

Como exdirectora del ICBF, ¿Qué hacer para frenar la ola de violencia contra la niñez?

Siempre he dicho que Colombia solo será un país en paz el día en que los derechos de la niñez sean garantizados. La violencia contra los niños y adolescentes es la más vergonzosa evidencia de que estamos lejos de que eso suceda. Es fundamental fortalecer las pautas de crianza. Todos vamos al colegio y a la universidad, pero nunca nos enseñan cómo ser buenos papás. Esa debería ser una prioridad de todos los gobiernos, sin importar el color político. La prioridad del sector educativo debe ser formar personas de bien. De qué nos sirven personas que sepan literatura y matemáticas si no son buenos ciudadanos, buenos seres humanos. Los gobernantes tienen en sus agendas la preocupación por los homicidios, los ataques a la fuerza pública o la accidentalidad vial, pero no les produce la misma indignación que el ICBF emite una alerta roja porque en menos de seis meses se maltrató y se violentó a más de 11.000 niños. Los casos de maltrato y abuso se volvieron paisaje en las noticias y eso es muy preocupante, porque la violencia intrafamiliar es la semilla de todas las demás violencias y es ahí donde se deben enfocar las políticas para atacar de una buena vez las causas.

 

Los abusos sexuales no paran, ¿La culpa es de quién? ¿Los padres? ¿Los docentes? ¿La sociedad?

La responsabilidad es de todos. Cerca del 87% de los casos de abuso sexual ocurre en el hogar y por eso insisto en la urgencia de trabajar en el fortalecimiento de la familia. Necesitamos una política pública para lograr que todos los niños que nazcan sean el resultado de decisiones conscientes y responsables, y hacer que la virtud de ser un buen padre o madre sea la más importante. También es necesario prevenir desde muy temprana edad, entender que la violencia sexual ocurre en todos los estratos y hacer que los violadores sean juzgados y no vuelvan a estar cerca de los niños. Ellos son un verdadero peligro para la sociedad y por eso apoyo la cadena perpetua para estos criminales.

 

¿El ICBF tiene los ‘dientes’ suficientes para proteger a los niños?

Yo insisto. Más allá de los ‘dientes’ y de la capacidad que tengan el ICBF y todas las demás entidades que componen el Sistema de Bienestar Familiar, mientras el país no comprenda que los niños tienen que ser una prioridad, mientras la sociedad no asuma la responsabilidad que tiene con ellos y los corruptos sigan haciendo de las suyas con los recursos asignados para atenderlos, las cosas van a permanecer iguales. No es el ICBF el que tiene que cambiar, es esta sociedad enferma y despiadada la que tiene que transformarse para que los niños puedan crecer en paz.

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