EJuan Manuel Santos Calderón deja la Casa de Nariño tras ocho años de gobierno.

JESÚS ANTONIO ROJAS SERRANO/LN

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Está llegando a su fin la era de Juan Manuel Santos. El saliente jefe de Estado habló con LA NACIÓN y además de destacar la paz como uno de sus grandes logros, se refirió a las inversiones que hizo en el Huila en sus ochos años de mandato, el contrato Plan Paz, el problema vial de Pericongo y sus relaciones con los congresistas de la región, entre otros temas.

Aquí está el diálogo de LA NACIÓN con el presidente Santos, a pocas horas de dejar la Casa de Nariño.

¿Cómo está hoy el país, 8 años después de su gobierno?

Estamos entregando un país mucho mejor al que recibimos en 2010. En materia de seguridad, ya no existen las Farc que era uno de los principales factores de violencia y desestabilización. La tasa de homicidios es la más baja de los últimos 41 años. Logramos cerrar las brechas sociales como nunca antes al sacar a 5.4 millones de colombianos de la pobreza. En materia económica, en los últimos ocho años, la inversión extranjera se duplicó con relación a los ocho años anteriores al pasar de USD6.400 millones, en promedio, a USD 14.509 millones. Nos vamos del gobierno con una inflación cercana al rango meta del banco de la república, bajas tasas de interés y en franca recuperación económica.

¿Es el fin del conflicto con las Farc su mayor satisfacción?

Sin duda es uno de mis principales logros, pues era algo que los colombianos venían buscando por más de cinco décadas. Reconozco que la implementación tiene dificultades y falta mucho por hacer.  Sabíamos que sería así. Sin embargo, es innegable que el Acuerdo de Paz está transformando para bien el país. Con la desmovilización de las FARC se redujeron significativamente los niveles de violencia, duplicamos en apenas 4 meses el área declarada libre de minas antipersona y hemos vinculado a 78 mil familias al programa de sustitución de cultivos ilícitos. Por primera vez, después de 50 años, en un hecho sin precedentes, los responsables de los peores crímenes están rindiendo cuentas ante sus víctimas y la sociedad. Se está haciendo justicia después de 50 años de conflicto. Todos estos son logros muy importantes, pero también me queda la gran satisfacción de haber avanzado en la construcción de un país con más equidad, haberle asignado a la educación más presupuesto que a cualquier otro sector y haber puesto la infraestructura al día con las necesidades del país.

¿A qué atribuye los asesinatos de líderes? ¿Estaba contemplado que eso podía pasar?

La mayoría de los casos se pueden atribuir a organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, la minería ilegal o que están en contra de la restitución de tierras. Desde la Unidad Nacional de Protección estamos trabajando para ser más eficaces en las medidas de protección y con la Fuerza Pública para mejorar las condiciones de seguridad en las regiones con mayor riesgo. Mi orden es la de actuar con toda la contundencia contra los responsables de estos hechos, pues esa es la mejor manera de prevenir nuevos asesinatos. Son hechos lamentables que no podemos permitir. Por eso, hace unos días convoqué el gran Pacto Nacional por la vida de los líderes sociales.

¿También estaba contemplado el auge de las disidencias e incluso una posible refundación de las Farc?

Es normal que en este tipo de procesos algunos sectores del grupo escojan permanecer en la ilegalidad. No existe la posibilidad de que se conviertan en una organización con mando  unificado y presencia nacional como lo eran las FARC. Su razón de ser es el control de economías ilegales en ciertos territorios.  Ahora bien, esto no quiere decir que no sea un problema serio. Por eso, la Fuerza Pública los está persiguiendo con todas sus capacidades y recursos.  Reducir a estos grupos disidentes hace parte del proceso de construcción de paz.

¿Qué retos le deja a su sucesor en materia de paz?

La esencia de cualquier acuerdo de paz, que es la desmovilización, el desarme y la reincorporación, ya se cumplió. En menos de nueve meses más de 9000 integrantes de las FARC se concentraron, entregaron las armas e iniciaron el proceso de reintegración a la vida civil. Las FARC, además, crearon un partido y participaron en elecciones. También está en marcha la aplicación de la Justicia Transicional, que llevará por primera vez a que los comandantes de las FARC rindan cuentas ante sus víctimas y sean sancionados por sus peores delitos. Además, se están ejecutando planes de desarrollo y de presencia del Estado en los territorios más afectados por el conflicto. El mayor reto para Colombia hacía adelante es construir la paz a través de la reconciliación. Es un proceso largo que va más allá del gobierno. Es una tarea de todos los colombianos.

Los huilenses no me perdonan si no le pregunto lo siguiente: ¿Por qué no firmó el Contrato Plan Paz propuesto por el gobernador del Huila para el departamento?

Desde Julio de 2016, el DNP viene trabajando con la Gobernación en el Contrato Plan Paz para el departamento.  Ese mismo año, el equipo técnico del DNP realizó una serie de observaciones a la matriz de proyectos que presentó la Gobernación. En diciembre del año pasado, la Gobernación le comunica al DNP que avanzará en los ajustes sugeridos. En este momento, estamos a la espera de que den alcance a las recomendaciones técnicas en cuanto a focalización programática y territorial.

¿Qué otras cosas le deja al país?

Logramos avances significativos en reducción de la pobreza y de las desigualdades sociales. Sacamos a 5.4 millones de colombianos de la pobreza y alcanzamos la cobertura universal y la salud es ahora un derecho fundamental con lo que acabamos con los llamados “paseos de la muerte”. El principal motor de la equidad social es la educación. Por eso, la convertimos en el primer renglón del presupuesto nacional. Esta decisión nos permitió garantizar la gratuidad de la educación, construir 30 mil aulas e incrementar el acceso a la educación superior en un 50%. Con la puesta en marcha de lo que el Banco Mundial ha calificado uno de los programas más ambiciosos de infraestructura del mundo emergente avanzamos en poner nuestras carreteras y puertos acorde con las necesidades del país. Nuestra política de infraestructura mejoró la conectividad y competitividad del país. A pesar de la caída de los precios del petróleo, el shock externo más grave desde los años treinta del siglo pasado, la economía mantuvo un ritmo de crecimiento por encima del resto de la región. Con eso logramos reducir drásticamente el desempleo y generar más de 3.5 millones de puestos, la mayoría formales. La biodiversidad del país ahora está más segura. Incrementamos nuestras áreas protegidas a más de 43 millones de hectáreas, delimitamos todos nuestros páramos y lideramos una política nacional e internacional de desarrollo sostenible. En resumen, dejo una Colombia sin conflicto armado con las FARC, con mejor educación, menos pobreza, menos desigualdad, con una economía más fuerte y dinámica y mejor equipada para enfrentar los retos del siglo XXI.

En materia de infraestructura vial, ¿cómo queda Colombia?

Le cambiamos la cara a la infraestructura colombiana.  Con la liquidación del Instituto de Concesiones, Inco, y la creación de la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, renovamos la capacidad del Estado para  emprender grandes proyectos y depuramos las prácticas de contratación. Pusimos en marcha las alianzas público-privadas que hacen mucho más fácil la financiación de grandes proyectos. Gracias a estos cambios multiplicamos por siete la inversión en infraestructura y dejamos al país con 1.400 kilómetros adicionales de dobles calzadas. En estos ocho años también se han intervenido 40.000 kilómetros en vías terciarias y se están estructurados los proyectos para la construcción de 5.000 kilómetros de vías de cuarta generación.

En el Huila, la ciudadanía está preocupada por la concesión vial Neiva-Mocoa-Santana, su desfinanciación y el problema en Pericongo, ¿Qué pasó?

El concesionario Aliadas para el Progreso SAS, responsable de esa concesión, manifestó dificultades financieras a nivel accionario. La ANI les dio tres meses para que demuestren que tienen la capacidad de construir, mantener y operar la obra según lo pactado en el contrato. Si no se dan estas condiciones se iniciará el proceso de caducidad. En cuanto al problema de Pericongo, el concesionario debe presentar un programa para el arreglo del puente en ese paso y para tapar los huecos en todo el corredor vial. Actualmente se está estudiando la posibilidad de construir dos viaductos en el sector de Pericongo o  de mejorar los 52 kilómetros de la carretera Pitalito-Acevedo-Suaza para facilitar la movilidad de vehículos.

¿Satisfecho con los huilenses que tuvo en el Gobierno: Cante en el Viceministerio de Minas, Dussán en el Banco Agrario, Chávarro en Finagro?

Satisfecho, sin duda. Los funcionarios que usted nombra ayudaron a acercar al Estado a las regiones y a promover iniciativas de desarrollo territorial. Su perspectiva de fuera de Bogotá fue muy importante para entender las necesidades de las comunidades en materia de programas de formalización y reconversión minera, así como para financiar proyectos agropecuarios para empresarios y familias campesinas.

¿Alguna opinión suya sobre su relación con los congresistas huilenses?

Creo que en términos generales que los congresistas del departamento entendieron el momento histórico que está viviendo el país y se la jugaron por el Acuerdo de Paz y por su implementación. Fueron responsables con su región, pues es una de las que más ha padecido la violencia y, por eso mismo, una de las que más se puede beneficiar del Acuerdo de Paz.

¿Cómo han sido estos últimos días en la Casa de Nariño? ¿Hay nostalgia del poder?

No soy una persona que se aferre al poder. Creo que hay que aprovecharlo para servir al país e impulsar grandes transformaciones. Eso fue lo que busqué hacer durante estos ocho años y pienso que en buena medida lo logré. En estos últimos días he seguido trabajando con la misma energía y entusiasmo que al principio para cerrar de la mejor manera posible. Me voy muy satisfecho.

¿Cuál es su mensaje final para todos los huilenses y lectores del Diario LA NACIÓN?

El Huila es uno de los departamentos que más sufrió el conflicto armado. Tengo la certeza de que el Acuerdo de Paz es una oportunidad para recuperar la tranquilidad y llevar prosperidad a todos las regiones del departamento. Por eso les pido que rodeen el acuerdo y se la jueguen por la reconciliación y la construcción de paz. También les quiero decir que durante estos ocho años trabajé decididamente por ayudar a mejorar la calidad de vida de los huilenses. Invertimos $17,3 billones de pesos en el departamento, 1,4 veces más de lo invertido por el gobierno anterior. En educación fueron $142 mil millones en proyectos de infraestructura que beneficiaron a 50 mil estudiantes. El Huila fue el segundo departamento de la región Centro-Sur y Amazonía con más inversión en agua potable y saneamiento. Financiamos 87 proyectos de acueducto, alcantarillado y aseo por 90 mil millones de pesos. Después de estos 8 años de gobierno, la pobreza monetaria en el departamento se redujo en un 38% y la extrema en un 62%.

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