Sara no ha recibió atención psicológica. La familia pide ayuda de un experto para recuperar a la niña, al parecer poseída por un espíritu.

Un extraño fenómeno pareciera estar afectando a una menor de 9 años, en el sector de bajo Tenerife de la capital huilense. Desde hace ya varios días, Sara, presenta convulsiones, vómitos, desmayos frecuentes, repentinos, y reacciones agresivas con ella misma y hacia otras personas. Los padres de la niña, demás familiares y vecinos aseguran tajantemente que la causa es un espíritu o demonio que la tiene poseída.

La situación es desesperante. Ni el aceite, la sal y agua benditos, ni la misa que realizó un sacerdote en ese sector deprimido de la ciudad, han logrado hasta ahora gran efecto en el comportamiento de Sara.

El supuesto demonio, al que la pequeña llama “Semerín”, y describe como un niño que juega con candela, la incita a autoeliminarse. En un inicio, en la casa donde vive Sara, construida con paredes de tejas y de piso de tierra, aparentemente de la nada se incendiaban los colchones. Ahora, todos deben estar alerta para atajarla porque de un momento a otro ella emprende a correr para meterse en las aguas del río Las Ceibas, que pasa a pocos metros de allí. Dice que ‘Semerín’ la llama para ahogarla.

La niña, señalando hacia arriba dice ver al espíritu que va de un lado a otro y luego se mete en ella. También ha dicho que dentro de la vivienda hay “un entierro”.

La misma Sara, menciona que todo su tormento empezó porque en varias ocasiones realizó en la escuela con algunas compañeritas el juego ‘Charlie Charlie’, en el que prometió entregar su vida.

La pequeña, corre desesperada hacia las Ceibas.

Influenciados

El supuesto juego o reto  demoniaco que simula una tabla guija, en el que aparentemente mediante una hoja y dos lápices formando una cruz los niños y jóvenes pueden conectarse con fenómenos paranormales, hace tres años se hizo viral en las redes sociales desatando la alerta en las comunidades educativas de distintos departamentos del país incluyendo el Huila, por los varios casos de trastornos emocionales que causaba en los estudiantes, como la histeria o sugestión colectiva.

En ese entonces, hasta el Gobierno pidió a los padres de familia y docentes que hicieran pedagogía sobre este fenómeno físico perfectamente explicable, en el que no hay nada paranormal.

El caso de Sara en Neiva, da cuenta que aún hoy en día en las instituciones educativas este sigue siendo un pasatiempo de algunos estudiantes.

Aunque el Secretario de Educación, Luis Alfredo Ortiz, indicó que hasta la fecha no tiene ninguna información de parte de alguna institución educativa sobre el caso de la niña Sara, ni de otros similares, mencionó que psico orientadores, profesores y directivas de cada institución educativa están atentos a estos comportamientos de los niños y adolescentes.

“Hay que entender que ellos son muy curiosos, por los videos que se comparten por redes sociales les da curiosidad realizar determinadas prácticas, aquí es muy importante la comunidad educativa estar muy atentos, muy celosos de lo que ven los niños en internet y de también con quiénes se relacionan, porque a veces dentro de las instituciones educativas tenemos casos de niños que son bastantes conflictivos que terminan induciendo la conducta de otros”, manifestó el funcionario.

Jairo Herrera Cardozo, neuropsicológo, docente y orientador escolar coincide en que son las redes sociales y la tendencia a los retos son algunos de los varios factores que influyen en esta clase de reacciones en los estudiantes.

Mencionó un caso puntual en el municipio de Guadalupe, donde un grupo de estudiantes quemaban naftalina en los salones creando una especie de somnífero y decían que estaban poseídos. Un sacerdote fue al sitio y se descubrió que se trataba de retos que se habían puesto los adolescentes a través de juegos.

Caso similar ocurrió en el pueblo de San Agustín, un grupo de estudiantes decían estar siendo atormentados por espíritus que nos los dejaban ni dormir. “Allá miramos las variables que confluyen, incluso se presume que hay consumo de sustancias psicoactivas”, mencionó el profesor Herrera.

Indicó el especialista, que en el tema de juegos como ‘Charlie Charlie’, los adolescentes somatizan los trastornos psíquicos, y tienen una imposición y presión de grupo. “En estos casos se asesora con un psicólogo y un psiquiatra. Y ya en última instancia se trabaja el valor espiritual y se habla con los sacerdotes”.

Herrera cree, que en últimas se trata de prestar atención a los niños y adolescentes y de darles por parte de los padres de familia un acompañamiento con corresponsabilidad.

“Ellos están sintiéndose que nadie los valora, entonces crean situaciones y lo que está ahora de moda son los retos. Hace poco fuimos a una conferencia a la comuna 5 de Neiva con los jóvenes y estuvo la Fiscalía, Policía de Infancia, Bienestar Familiar, la Procuradora, y al terminar la reunión los chicos dijeron, “nos sentimos muy acompañados, creíamos que estábamos solos””.

El docente recordó al Secretario de Educación de Neiva, la urgencia de poner en marcha la resolución de la Estrategia de entornos protectores y entornos saludables en los centros educativos de la capital opita.

En los descansos de los colegios, los chicos aprovechan para socializarse y hacer los retos de ‘Charlie Charlie’.

“Problemas de salud mental”

Pero, ¿pueden los niños y adolescentes que acceden a juegos como ‘Charlie Charlie’ verse afectados por una fuerza sobrenatural en su conducta?

El Obispo de la Diócesis de Neiva, Monseñor Froilán Casas, se inclina en pensar que esto puede ser un problema más de tipo patológico.

“Nosotros los cristianos católicos no creemos en principio en posesiones diabólicas, esos son problemas de salud mental. El lío es que las personas se meten dentro de ese mundo y crean imágenes, y les afecta su estabilidad, su seguridad, y como que hay una especie de cultivo de esa realidad y lo comentan entre personas que padecen la misma inseguridad mental y que les orquestan esas imaginaciones”, manifiesta el Guía.

Asegura Monseñor creer en la existencia del maligno que incide en el ser humano, pero que este tiene otras maneras más sutiles de manifestarse.

“El secreto del ‘éxito’ del maligno consiste en hacernos ver que la tentación, el mal, es algo bueno e ingenuamente nos dejamos llevar del engañador. En la Biblia lo llama el padre de la mentira, esa es la carta de presentación del demonio, en eso consiste el pecado. Que el maligno influye sí, pero todos estos fenómenos yo lo veo más como patologías mentales que insidias o acciones del demonio”.

Indica que de todas maneras, para llegar a hacer cualquier acto de oración y de exorcismo, la Iglesia exige primero que el caso de una supuesta posesión diabólica pase por el experto en el área científica, bien sea un psicólogo clínico o un psiquiatra, y que se trata de un proceso largo.

Explica Monseñor que deben hacerlo padres exorcistas bajo las directrices que él como Obispo determine. “Hay dos sacerdotes que ya designé para atender casos muy especiales, en donde, después de un análisis profundo, pueda creerse que pueda haber una posesión diabólica. Ellos deben estar con decreto diocesano y un manual con base en la sagrada Biblia para llegar a un proceso y a un actuar. Los sacerdotes están llamados a orar, a imponer las manos para darle a la persona fortaleza, ánimo, y es indispensable que la persona esté en actitud de cambiar y renovarse, lo mismo que le pasa al paciente mental. Los padres que se arroguen derechos de ser exorcistas ya están en desobediencia con el Obispo, y no está en comunión de Iglesia, y donde hay desobediencia no está el Espíritu de Dios”, advirtió Monseñor Froilán Casas.

Igualmente, indicó lo fundamental que es que los padres de familia estén muy atentos con sus hijos sobre qué amistades tienen, adónde van, qué leen, qué películas ven porque todo ese fenómeno cuando no hay orientación las personas pueden caer en un desequilibrio mental.

Tarea similar resulta la de los educadores, dice Monseñor. “Mirar que no se metan en esa cantidad de lucubraciones mentales, de imaginaciones, de miedos, a la gente le meten miedos y los magnifican, se van metiendo en esos ambientes, y todo lo que se cultiva crece, fácilmente estos niños que están en proceso de formación se dejan cautivar por estas inclinaciones y resultan con unas patologías  que tienen que ser tratadas con el psicólogo, el siquiatra clínico.”

Continuos desmayos y otros síntomas, sufre la estudiante de 9 años.

Evitar la histeria colectiva

Maritza Rocío López, psicóloga

En tanto no se aclare qué hay detrás del juego ‘Charlie Charlie’, se deben tomar medidas de precaución, para que los niños, niñas y jóvenes; no  hagan de éste un mecanismo para encontrar respuestas a sus preguntas; dadas  las alteraciones del  estado de ánimo, los riesgos psíquicos y emocionales, que trae consigo la supuesta invocación de espíritus a través de este juego; es preciso comprender la vulnerabilidad y susceptibilidad de la imaginación de los niños, frente a este “inofensivo” juego, no hacer de éste un juego de moda en colegios o una epidemia en redes sociales; de tal manera que se evite atraer la fascinación hacia lo oculto o la generación de una histeria colectiva tras su práctica.

Este hecho puede convertirse en una oportunidad para que en las aulas escolares se enseñe y clarifique aún más, sobre los fenómenos físicos, el efecto de la gravedad; para que los padres de familia realicen una mayor supervisión, acompañamiento y control preventivo de sus hijos; para guiar a los menores de edad para el uso seguro, constructivo y responsable de las tecnologías, el adecuado aprovechamiento del tiempo de ocio; fortalecer los canales de comunicación al interior del hogar, escuchar a los hijos, saber cómo se encuentran, qué viven, sienten, piensan, temen o interpretan, de la realidad social más inmediata, de las situaciones cotidianas a las que se enfrentan o los retos diarios a los que se ven expuestos.

De percibir un grado de vulnerabilidad en los niños, se observen dificultades emocionales frente a determinadas situaciones, se presenten cambios significativos de la conducta, conflictos emocionales o dificultad para expresar las emociones; es preciso acudir a un profesional de la psicología o psiquiatría, para que éstos desde su área y competencia profesional, determinen si existe alguna alteración emocional que conlleve a alternaciones del estado de ánimo, asociados a la práctica del juego ‘Charlie Charlie’.

 

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