Sergio Felipe Salamanca Borrero

La administración de justicia es tan antigua como la humanidad misma, lo cual se debe a que la justicia, es uno de los mejores medios para garantizar la paz social. Muestra de lo anterior es la existencia de códigos de justicia como el Código de Hammurabi, en el que se recopilaron diferentes leyes del imperio babilónico. de igual forma, imperios como el romano, hicieron su aporte al mundo jurídico con la creación de una magistratura encargada de administrar justicia, el pretor.

Ha sido mucho lo que la humanidad ha evolucionado desde la época del Derecho Romano, sin embargo, considero que estamos ad portas de vivir una de las mayores revoluciones de todos los tiempos, porque vamos a pasar de un sistema judicial en el que las decisiones están a cargo de un juez de carne y hueso, a uno en el que las maquinas serán los mismos jueces. La función que cumplen los jueces es en mi opinión una de las más titánicas y delicadas en la sociedad, debido a que solo hace falta una indebida apreciación de la ley, de las pruebas o de cualquier otro elemento del proceso, para que se cometa una injusticia.

Si a lo anterior le sumamos una realidad social como la sudamericana, tenemos como resultado juzgados atiborrados de expedientes, hecho que afecta gravemente la velocidad de la justicia. Tal como lo expresaba Séneca “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. Esta situación ha inspirado proyectos alrededor del mundo en el que se acude a la Inteligencia Artificial para resolver casos judiciales, con tasas de éxito mayores al 90% y con tiempos de decisión de solo minutos.

En la actualidad, Argentina está presentando al mundo su última creación, PROMETEA, un sistema creado por el Ministerio Público Fiscal de Buenos Aires, diseñado para la predicción de expedientes de baja complejidad, que ya está siendo utilizado en la práctica. En palabras de uno de sus creadores “En hasta un 80% de los casos la Justicia debe encargarse de resolver casos simples que, en términos generales, ya están resueltos. Sin embargo, el expediente se demora en ser firmado porque debe ir y venir por el laberinto burocrático que ralentiza todo el proceso” (La Nación Argentina).

En el caso colombiano, una herramienta como PROMETEA sería de gran utilidad para resolver expedientes de tutela, que a pesar de ser simples en la mayoría de los casos, afectan la velocidad con la que se imparte justicia.

 

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