Alejandro Serna Serna

El escepticismo de los ciudadanos se encuentra en aumento, estamos próximos a culminar el mes de agosto y casi finalizando el tercer año del periodo constitucional de alcaldes y gobernadores, donde el sentir generalizado sobre  las administraciones públicas territoriales es insatisfactorio, toda vez que estos distan de la opinión pública y de las necesidades de sus habitantes.

Varios son los factores de este desgano social. El desprestigio de la clase política dirigente que se hace elegir bajo unos postulados de gobierno de corte social y comunitaria, terminan siendo contrarios, ya que los gobernantes se convierten en tecnócratas y lo más plutócratas en el ejercicio del poder, contribuyendo ostensiblemente a este negativo sentimiento colectivo cívico.

Aunado a ello, es notoria la marcada deslegitimación del estado y el de sus entidades, producto de los fenómenos sociales como la corrupción, que hace más distantes a los ciudadanos y el respeto por sus instituciones, como resultado de políticas gobierno excluyentes, e impropias de las necesidades sentidas como: seguridad, mejoramiento de vías, vivienda y acceso al trabajo.

Por eso, es momento de repensar la ciudad y departamento, bajo modelos de gobierno público más incluyente, algo que ha venido siendo desarrollado por la nueva gestión pública y la gobernanza pública, que vienen tomando auge en Colombia.

Existe un gran reto para los servidores públicos, que implica darle un nuevo enfoque a la gestión pública, cambiar de paradigma, pasando a convertirse en gerentes públicos, generando propuestas gubernamentales que respondan a los problemas coyunturales de la sociedad.

Se hace necesario replantear los procesos y procedimientos para que sean encaminados hacia una lógica de competencia y combatir ciertas prácticas cotidianas de la administración pública como son: La falta de rendición de cuentas, el gasto excesivo, el desarrollo de un sin número de controles a las políticas públicas que impiden que estas sean eficaces y eficientes.

Surge entonces modernos modelos administrativos como la gobernanza, proveniente de los gobiernos corporativos privados, como un concepto que analiza el funcionamiento del Estado, pero también propende por su interacción y relación con otros actores públicos y privados, dando cabida que las decisiones de los gobiernos sean  participativas e incluyentes con la ciudadanía , con altos estándares de transparencia en el manejo de los recursos públicos  en el contexto de un mundo globalizado.

De esta manera, solo así: ¡volveremos a creer en lo público!

Pulla: ¿Dónde estarán los secretarios y directores de despacho del municipio de Neiva y de la Gobernación del Huila? que se parecen a la canción de Shakira: Ciegos, sordos y mudos. No se les ve públicamente liderando algún programa importante relativo a sus carteras, no se les escucha lo poco que han hecho y al no salir de sus oficinas: no oyen a la comunidad.

Muchos de ellos como dice el viejo adagio popular: -“Pasarán sin pena ni gloria”-

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