Norberto Antonio Castaño Buitrago

Hoy lamentablemente pareciera que el poder de la corrupción es infinito, no solo en Colombia sino en el mundo. Entendiendo la corrupción como la  acción y efecto de corromper, depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar, o la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole. No alcanzamos a dimensionar el daño que está causando a nuestra sociedad, a nuestro país.

Se estima que en Colombia, cada año, se pierden 50 billones de pesos por la corrupción, dinero que serviría para construir más de un millón de casas de interés social, resolviendo el déficit de vivienda actual. Cifras de la organización no gubernamental Transparencia Internacional nos ubica en el puesto 90 entre 176 naciones evaluadas por hechos de corrupción. Triste pero real: somos un país de corruptos. 19 mil personas sancionadas en los últimos siete años lo ratifican. Pero, ¿qué podemos hacer? ¿Qué puedo hacer yo o qué puede hacer usted para romper esta cadena? Muy sencillo: ser coherentes. Si decimos: no más corrupción, no podemos seguir votando por aquel que nos da dinero o nos entrega un bulto de cemento, un mercado  o una hoja de zinc, no entregar dinero para que no nos apliquen una sanción o las famosas “mordidas” de tránsito. “Un pueblo tiene los gobernantes que se merece”, dijo Joseph de Maistre y tenía razón. Hoy en Neiva están en calidad de capturados 8 concejales, así como varios particulares sindicados de entregar y recibir dinero para favorecer la elección de Heidi Sánchez como Personera, y de Ildebran Perdomo, como Contralor Municipal. 14 mil llamadas grabadas, de 8 números de celulares en 180 días de interceptaciones le permiten a la Fiscalía General de la Nación afirmar que aquí estamos ante un grave hecho de corrupción, en donde además de dinero se negociaron nombramientos y contratos millonarios.

Pero este sería apenas uno de los entramados de corrupción que se están presentando en el departamento porque no debemos olvidar el mejoramiento de las vías del norte del Huila, la vía Neiva-Palermo, y el anillo turístico del sur, entre otros. Si decimos que hay que acabar la corrupción empecemos por no permitir que nos “compren” el voto. Si queremos acabar la corrupción, dejemos ya de ser corruptos.

Mi correo: norbertico47@hotmail.com

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