Cuando Stephen Hawking, en 2017, habló sobre la inteligencia artificial (AI, Artificial Intelligence en inglés) como el evento que podría transformar o destruir la humanidad, fue inevitable para todos recordar las escenas apocalípticas de Hollywood en películas como Terminator y Matrix, donde la sociedad había sido controlada por su propia creación y dependía de aquella

inhumana hegemonía.

 

Sin embargo, para poder transportar nuestro imaginativo a tales escenarios, es importante comprender cuál es el contexto en el que se gesta la inteligencia artificial y a qué hace referencia en términos de autonomía e independencia.

La pragmática alrededor del nombre “inteligencia artificial” nos lleva a narrativas de la mitología griega 400 a de C. con Talos de Creta, descrito como una maquina humanoide de bronce que protegía la isla de las invasiones. ¿Pudo haber sido Talos uno de los primeros conceptos de robot inteligente?

Sólo hasta el siglo XX, con el nacimiento de la computación, encontraríamos un referente más famoso que Talos para hablar de AI. En 1946, Alan Turing, matemático inglés y líder del (también hollywoodense) ‘Proyecto Enigma’, estudió los modelos de construcción de un sistema que podría hacer operaciones de información mejor y más rápido que los humanos durante la segunda guerra mundial.

Turing es considerado el padre de la computación por sus desarrollos matemáticos que permitieron contemplar un mundo de interacción y comunicación con maquinas. En 1950, cuatro años antes de morir, Alan comentó: “Parece probable que, una vez que el método de pensamiento en maquinas comience, no tomará mucho tiempo antes de que supere nuestras facultades más débiles… van a poder conversar entre ellas para mejorar su ingenio. Por lo tanto, en algún momento deberíamos esperar que las maquinas tomen el control”.

Han pasado casi 70 años desde aquel momento de epifanía sobre el futuro de las relaciones maquina-humano. Hoy, nuestro teléfono celular, recibe y envía información de manera automática, con el fin de darnos calidad de vida con las comunicaciones, ubicación, transporte, transacciones financieras, etc. La inteligencia artificial comparte con nosotros en actividades que ya no vemos lógico se realicen por una persona, desde transportar una fotografía de una ciudad a otra, hasta recomendarnos las palabras que queremos usar en un texto, o escribirlo por nosotros.

Un ejemplo que contextualiza los logros de está interacción maquina-humano en Colombia, tuvo anuncio recientemente de sus resultados por parte del fiscal general Nestor Humberto Martinez. Con gran cobertura de medios, en la rendición de cuentas de la fiscalía a la corte suprema el 30 de agosto de este año, se presentaron los resultados de un trabajo de análisis de fraude en el Fondo de Solidaridad y Garantía en Salud (Fosyga) con la ayuda de Watson, la inteligencia artificial propiedad de IBM. El proyecto permite analizar con AI más de 3 millones de casos reportados por reclamaciones fraudulentas, que le cuestan $724.000 millones de pesos a la salud de los colombianos, con el fin de priorizar las investigaciones más relevantes sin tener que ocupar fiscales para estudiar cada uno de los reportes.

La inteligencia artificial viene transformando la manera en la que operan sociedades y compañías respecto al uso de sus recursos. En la actualidad, pensar en cómo una maquina puede conducir, proteger, enseñar o curar personas tiene un debate de carácter más ético que de viabilidad técnica.  Probablemente no lleguemos a un reemplazo total de personas, como lo indica la firma consultora McKinsey, quien habla de que solo un 5% de los trabajos humanos formales pueden ser reemplazados completamente por un robot inteligente. Sin embargo, el mismo reporte aclara que, casi todos los trabajos de hoy tienen actividades que una maquina puede aprender a hacer.

Con el fin de mantener vivas las especulaciones y, según ellos, dar una visión de la susceptibilidad de los empleos a ser reemplazados, los creadores de la página web willrobotstakemyjob.com nos presentan una herramienta de consulta sobre qué nivel de riesgo tiene un empleo a ser ‘robotizado y automatizado’ basado en estudios académicos publicados por la Universidad Oxford y las bases de datos de la oficina de empleo de Estados Unidos.

Por ejemplo, la herramienta estima que el riesgo de automatización de las labores de un guardia de seguridad en 2018 es del 84% con proyección a 91% para el 2024; Mientras que, las actividades de un psicólogo y enfermera hoy sólo podrían reemplazarse en un 0.5% y 0.9% respectivamente.

En conclusión, los debates de ética y moral aún representan un largo camino para que la inteligencia artificial llegue a reemplazar completamente un trabajo. Sin embargo, la revolución está sucediendo y todos los nuevos empleos tendrán cada vez más actividades compartidas con maquinas. Malcom Frank, autor de libros sobre AI tiene una perspectiva más optimista: “En 1800, la agricultura en Estados Unidos empleaba el 80% de la población; Hoy, emplea el 2%… lo que las maquinas nos quita, también nos lo devuelve con nuevas industrias”.

Info para web:

 

Vea la entrevista completa a S. Hawking para el GMIC en China: https://www.youtube.com/watch?v=tohT_NLI8B8

Vea el documental de Alan Turing: https://www.youtube.com/watch?v=pnoS5xdhxl0

Noticia sobre resultados de la Fiscalia con AI Watson: https://noticias.caracoltv.com/colombia/watson-el-sistema-de-inteligencia-artificial-que-detecto-millones-de-recobros-falsos-al-fosyga

Página web Will Robot take my Job?: willrobotstakemyjob.com
Conferencia de Malcom Frank sobre su libro “What do you do when Machines do Everything: https://www.youtube.com/watch?v=u-xuPNxcmNk

 

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