Sin mayores comodidades, bajo un calor infernal y en un pequeño patio que fue acondicionado como calabozo comunitario, pasan sus días los involucrados en el escándalo por la supuesta elección irregular de la Personera y el Contralor de Neiva.

Se trata del diputado de la Asamblea del Huila Oscar Urueña; el excontralor Hildebrán Perdomo; los concejales Deiby Martínez, Luis Eduardo Penagos, Dolcey Andrade, Jesús Garzón, Marco Alirio Carrasquilla, Carlos Arley Sterling, Ovidio Serrato, Juan Carlos Ramón Rueda y Roberto Escobar, así como el excoordinador de la Usco Antonio Medina y el empresario René Cantillo, quienes fueron capturados, en su mayoría, el 23 de agosto pasado.

Todos están señalados por la Fiscalía de supuestas irregularidades en la elección de la Personera y el Contralor Municipal para el período 2016-2020. Según el ente acusador, hubo gruesas sumas de dinero, puestos de trabajo y contratos para garantizar la elección de Hildebrán Perdomo como Contralor y de Heidy Lorena Sánchez como Personera.

Aunque la mayoría de capturados pasaron su primera noche en los calabozos de la Unidad de Reacción Inmediata, URI, en el barrio El Altico, la Fiscalía dispuso al día siguiente como sitio de reclusión temporal para todos los ‘salpicados’ en este escándalo sus calabozos ubicados en el segundo piso del Palacio de Justicia de Neiva. Desde entonces, permanecen allí a la espera de que se les resuelva su situación judicial.

 

EN LAS ENTRAÑAS

La escena  de entrada es impactante. Acostumbrados a codearse con la ‘crema y nata’ de la sociedad huilense, a departir en fiestas y reuniones sociales y vivir –algunos– en sitios exclusivos del oriente de la ciudad, los políticos pasan ahora sus días en un caliente patio, que fue acondicionado como calabozo comunitario, y en el que duermen sobre colchonetas dispuestas una tras otra.

“El custodio no tiene minutos. No insista”, es el letrero fijado en una de las paredes del lugar que les recuerda que allí están en calidad de detenidos y no tienen acceso a llamadas telefónicas.

Los movimientos de todos son vigilados por una cámara de seguridad ubicada sobre el deteriorado cielo raso del sitio de reclusión, cercano a las salas en donde se llevan a cabo las audiencias judiciales.

Un televisor, ventiladores, sillas playeras y butacos plásticos, hacen parte de los elementos que acompañan a los detenidos acusados de hacer un “acuerdo común” para ‘torcer’ la elección de dos de los más importantes cargos que tiene la capital huilense: la Personería y la Contraloría.

El televisor ‘rompe’ la rutina en algunas horas del día, mientras que los ventiladores buscan sofocar el calor demoníaco de las tardes neivanas.

Los butacos plásticos son usados como comedores improvisados y algunos de los detenidos han echado mano de las paredes para colgar sus prendas de vestir. Otros mantienen sus pertenencias ataviadas en bolsas plásticas.

El aislamiento en que viven los políticos sólo ha sido interrumpido cuando asisten a las audiencias o reciben la visita de sus defensores, a los cuales, sin embargo, no se les permite ingresar al improvisado calabozo. “El lugar en donde ellos están no se encuentra habilitado para una permanencia larga. Es un sitio de paso para mantener por unos cortos períodos de tiempo a los presos que vienen de Rivera”, se quejó uno de los abogados.

La semana pasada, durante el receso de una de las audiencias, varios de los capturados hablaron con el canal de televisión regional Ntv –104 en Claro– y anticiparon las condiciones en que se encuentran: que dormían en colchonetas, que les han permitido ingresar ventiladores y que deben compartir un baño para todos. Aclararon, sin embargo, que han recibido buen trato por parte de los custodios del CTI de la Fiscalía.

Una cámara de seguridad vigila los movimientos de los detenidos al interior de este patio acondicionado como calabozo comunitario. Foto exclusiva de LA NACIÓN.

LA VISITA DE MONSEÑOR

En medio de las ‘afugias’ por la privación de la libertad, los concejales recibieron la visita el lunes pasado del Obispo de la Diócesis de Neiva, monseñor Froilán Casas Ortíz.

“Que juzguen los jueces. Yo no soy juez. Yo soy pastor y padre”, le dijo a LANACIÓN el jerarca de la iglesia católica, al ser preguntado por este encuentro.

Monseñor Casas, quien un día antes pretendió infructuosamente visitar a los detenidos, habló con cada uno de ellos, les compartió una caja de chocolates y hasta oraron todos juntos. Al diputado Oscar Urueña, el Obispo le obsequió el libro “Ser cristiano en la era neopagana” del Papa Benedicto XVI.

 

DÍA CRUCIAL

Los capturados están a la espera de que este viernes 14 de septiembre, la juez Séptima Penal Municipal de Neiva con funciones de garantías, Patricia Cruz Peña, les defina su suerte.

Tras las audiencias en las que la Fiscalía ratificó sus señalamientos, la Procuraduría hizo su intervención y los defensores rebatieron las pruebas, la togada decidirá si los manda a la cárcel a todos, si beneficia a algunos con la prisión domiciliaria o termina concediéndoles la libertad.

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