Germán Palomo García

Otra vez, a raíz de las varias discusiones sobre corrupción y como parte de los tantos discursos que hemos escuchado en el primer mes de este gobierno, vuelven a proponer la eliminación de las contralorías departamentales y municipales como lo propuso en su segundo mandato el ex-presidente Alvaro Uribe Vélez. De entrada, el argumento no es fiable porque quiere decir que la corrupción está, mayoritariamente, por cuenta de las contralorías territoriales. Y precisamente, a raíz de la creación del nuevo Sistema General de Regalías, SGR, se comprobó que la solución no estaba en la centralización de las regalías pues los actos de corrupción y el desperdicio de recursos se incrementaron grandemente. Vale aclarar que las regalías eran vigiladas por la contraloría General de la República y poco tenían que ver las contralorías de las entidades territoriales productoras de hidrocarburos. El Contralor saliente Maya Villazón ha propuesto crear una corte de cuentas que actuaría a posteriori dejando la responsabilidad de la gestión a las administraciones públicas. Recordemos que la implementación, hace 40 y más años, del control previo vinculó a los auditores en la gestión perdiendo autoridad como revisores y, por el contrario, atizando la corrupción pues se invirtieron los papeles: El Administrador buscaba la firma del auditor y este le ponía precio a la misma. La solución a este problema fue la creación de los auditores internos nombrados por los administradores sin ninguna participación de las contralorías, quienes se dedicaron al llamado control de resultados pero, de nuevo, el origen de las auditorías internas generó una dependencia de los auditores de quienes iban a ser auditados.

Con este recuento simplemente quiero decir que el control fiscal debe reestructurarse completamente antes que pensar en que la eliminación de las contralorías territoriales provocará una mejor gestión fiscal. No será posible. Proceder con esta reestructuración, implicará una reforma de procesos, tecnología y procedimientos, además de capacitación para aplicar los nuevos criterios y de contera, reducción de nómina pues una gran diferencia con contralorías en otros países está en el número de empleados en las contralorías. No es posible que desde el gobierno central se siga pensando en que todos los problemas nacen en las regiones cuando estas siempre son las víctimas, No quiero con esto decir que no hay corrupción en las regiones y por eso las incluyo en la solución que debe venir con una visión integral y moderna.

 

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