Enrique Sandino Vargas*

Habitualmente intercambio algunas ideas con un buen amigo agrónomo en Neiva y hablamos de las problemáticas constantes que encaran las familias campesinas, como por ejemplo el precio pagado de la carga de café o la crisis arrocera en el Huila, en fin, temas cotidianos de nuestro hermoso y sufrido campo colombiano. ¿Alternativas?

Mirando más allá de Colombia podemos apreciar que el problema del campo es global y que básicamente el mercado está dividido en dos roles; los productores, estos son los países como el nuestro en vía de desarrollo y los consumidores, o países desarrollados que adquieren nuestros productos para su consumo. Y es así como los precios internacionales de nuestros productos son tan importantes para unos como para otros y por tal razón sus fluctuaciones tienen explicación.

En la literatura el mercado mundial ha sido descrito como “desbalanceado”, o con países pobres subsidiando países ricos, un sistema agroalimentario mundial ventajoso e injusto, hostil con el campesino identificado como pequeño productor.

550 mil familias cafeteras en dificultades por el precio del café fueron reportadas por el artículo del Diario “La Nación” el pasado 23 de agosto, con ellas en mente investigué un poco acerca del “Fair trade” o movimiento del comercio justo. Vale la pena mencionarlo como opción.

Fair trade es un movimiento social que critica el mercado actual y sus desigualdades y en beneficio de campesinos y pequeños productores de países en vía de desarrollo promueve un comercio ético, con precios justos para el productor que le garanticen una mejor calidad de vida a él y su familia, con mejores productos para el consumidor considerando que en su producción, entre otros, se respetan los derechos humanos, no hay explotación infantil y el ambiente se protege.

Ciertamente el Fair trade da y compromete. Ofrece un Precio justo con el cual quien produce recibe una tarifa que está por encima de la que haya fijado el mercado, así en caso de una baja repentina el productor cuenta con el gran beneficio de un precio mínimo que aun así es favorable. El compromiso está presente en cuanto que “Fairtrade es una certificación progresiva, lo que significa que los productores certificados deben mejorar y desarrollarse a lo largo del tiempo” Fairtrade_International (2015, p. 45) y para esto el productor acepta auditorias periódicas.

Para tener en cuenta la certificación Fairtrade es voluntaria, tiene costo, y una vez conseguida también se puede perder. Requisito básico es ser considerado un pequeño productor y para el caso de Fairtrade International los categoriza en tres grupos. Fairtrade International tiene números que llaman la atención en su último reporte; 1.65 millones de agricultores y trabajadores registrados globalmente en más de dos millones de hectáreas, 88 por ciento de los agricultores tenían menos de cinco hectáreas, productores en 74 países en donde el más pequeño se encontraba conformado por tres agricultores y la organización más grande tenía 80’000 miembros, e ingresos por 951 millones de Euros. En el 2015 la organización reporto 112 productores colombianos.

En el Fair trade se destacan productos como el café, las bananas y el cacao, también están presentes las flores, el arroz, la caña de azúcar, y aun mas, registra productos diferentes a los alimenticios.

No intento decir que el fair trade sea la solución, pero es definitivamente un modelo alternativo de mercado que nuestros activos y curiosos dirigentes podrían analizar. Existen alternativas y cada posibilidad que pueda mejorar el día a día de nuestros campesinos y sus familias bien vale la pena considerarla.

*Investigador en el CeFEO, Centre for Family, Enterprise and Ownership, Jönköping, Suecia

 

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