El Gigante es una población de ancestros coloniales del centro del Departamento de gran contribución en los procesos político-administrativos, económicos, ambientales y culturales de la provincia. Su ceiba es ícono de la independencia republicana. Ceiba convertida en objeto cultural histórico como signo y símbolo, en tanto significa la igualdad e independencia de las naciones y simboliza la libertad del hombre y de los pueblos de la tiranía colonial.

 La población de Gigante comienza a surgir en torno a las actividades agrarias de la vieja hacienda en las últimas décadas del siglo XVII. Su refundación final se dio en 1782 en el lugar donde actualmente se encuentra la cabecera municipal, pasando de la categoría de viceparroquia a parroquia.

Las desfavorables condiciones climáticas y de salubridad en la vega de La Honda, así como las inundaciones por las frecuentes crecientes de la quebrada de La Honda y el río Magdalena, obligaron a los dueños de las estancias y cacaguales a trasladar sus residencias al nuevo sitio de El Gigante, en terrenos que donara Jorge Miguel de Cuéllar, mediante escritura realizada el 17 de septiembre de 1782 a favor de “los vecinos de La Honda y sus sucesores, en precio y cuantía de lo que costare un cerco de piedra que le ha de hacer y construir por parte del vecindario (…)”. Sin embargo, el asentamiento empezó a surgir un siglo antes, por cuanto hacia 1680, el clérigo Juan Celedonio de Avilés, en cumplimiento del auto para la composición de los títulos de su madre Ana Calderón y Gaviria sobre las tierras de “La Guandinosa”, mencionaba los linderos de la misma, hacia el sur, expresando que llegan “hasta la quebrada grande donde tiene su poblazon (…)”.

El 11 de junio de 1785 se celebraron las fiestas de “colaboración” con motivo de “la traslación de todos los enseres de la iglesia de La Honda, su demolición y estreno de la nueva iglesia de El Gigante”. Este transcurrir de “vivir en policía y a son de campana” era el embrión de la vida urbana en la nueva parroquia.

El poblado en 1856 era todo un jardín

 Hace 162 años las fuentes documentales dan cuenta de cómo en los “solares de tapia o guadua, se encontraban por lo general bellísimos huertos sembrados de naranjos, pomarrosas, mangos, aguacates, granados, tamarindos, hicacos, cocos, limones, limas, granadillos, mameyes, marañones, vadeos, anones y duraznos; jazmines de Arabia y de la India, rosas, liberales, dalias de todas las clases, elvelinas, miniaturas, madreselva, claveles, elegantes, margaritas, narcisos, botones de oro, Hortensio, suspiros, espigas de amor, flores de muerto y de mayo, romero, sauco, libio, aroma, matricaria y malvarrosa”, frutos, flores y aromáticas, cuyos sabores, esencias y aromas invitaban a disfrutar de la riqueza que en aquellas épocas brindaba la naturaleza y estimulaban los estilos de vida saludables, la sensibilidad, la capacidad de asombro, la ternura y el amor, valores  tan vitales en estos tiempos, cuando las familias y la sociedad se aprestan a buscar la tan anhelada paz, reconciliación y convivencia entre los colombianos, en una población que ha sido azotada por la violencia. Cuanto diéramos por volver a tener estos ambientes.

 Gigante pueblo de artistas y literatos

La naturaleza con su rica biodiversidad giganteña, ha inspirado a artistas y literatos. El poblado ha sido tierra de pintores, compositores e intérpretes, dramaturgos y literatos. Ricardo Borrero Álvarez de reconocimiento nacional e internacional es llamado “Pintor de la delicadeza”, primitivista y paisajista. Sus obras se relacionan con la naturaleza, la vida campesina y la arquitectura de la época, su legado lo ha continuado Fanny Borrero, Fredy Perdomo, Fredy Celis, Fayfre Cerón, Alberto Cuellar, Felisa Romero, entre otros. El compositor e interprete, Luís Alberto Osorio, maestro-director; compuso himnos de pueblos y ciudades entre ellos los del Huila y El Gigante, titulados “Alma del Huila” y “A Gigante” y, un sin número de páginas musicales en cuya inspiración conjugó la riqueza patrimonial de la naturaleza y el amor que siempre le profesó a la mujer. Su legado está representado en la banda municipal de vientos del municipio que lleva su nombre, agrupación musical catalogada como unas de las mejores del Huila, por cuanto ha ganado los concursos departamentales de 2012, 2014, 2015, 2016 y 2017 bajo la dirección de Hayver Orlando Cerquera Martínez y Hernán Montealegre Sánchez y el trío “Luís Alberto Osorio”, cuyo director es el folclorista Alirio Emús.

En la literatura, Guillermo Bravo, periodista y novelista, vilmente asesinado producto de la violencia que ha azotado al país, Abel Díaz Manrique y Jorge Eliecer Peña periodistas y escritores, José Arístides Osorio, educador y dramaturgo, Marcos polo, Gerardo Aldana y los educadores Rodolfo Agudelo y Julio Guerrero (giganteños por adopción) literatos, entre otros.

 Retos de la institucionalidad y gobernanza

El terruño giganteño  a pesar de las problemáticas sociales y ambientales que le ha traído la represa del Quimbo y explotación petrolera, a presente y futuro se proyecta como uno de los destinos turísticos más importantes de la región y del país, por su patrimonio natural y cultural, representado en su  Ceiba, símbolo de la libertad republicana, su geografía y  biodiversidad, en un territorio de selva, sierra y río, con una variedad de climas que van desde el páramo (cerro de Miraflores), pasando por las agradables temperaturas de las fincas y haciendas cafeteras con sus llamativos y cómodos aposentos, hasta las cálidas tierras del Magdalena con los pintorescos senos de mirthayú y cerro Matambo en un variado relieve,  represa y sus afluentes que invitan a la práctica de deportes náuticos, ecológicos y de aventura; riquezas naturales y ambientales que pocos pueblos del universo  se pueden dar el lujo de conservar y explotar para potenciar un desarrollo sostenible.

De ahí que en los 236 de refundación del poblado, las autoridades del orden municipal y departamental, junto con la gobernanza de las organizaciones sociales y culturales, deben aprovechar las potencialidades del territorio, gestionando y desarrollando planes, programas y proyectos que trasciendan en bienestar y por consiguiente, calidad de vida de los giganteños y huilenses, sobre todo, cuando su ceiba símbolo de la libertad, se apresta a celebrar en el 2019, el bicentenario de la independencia republicana.

 

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