Francisco Mejía Sendoya, presidente del Banco Agrario.

CLAUDIA MARCELA MEDINA GARCÍA/Gerente General

El nuevo presidente del Banco Agrario, el tolimense Francisco Mejía Sendoya, no lleva más de 15 días en el cargo y ya revela situaciones inquietantes en el interior del mismo. Le dijo a LA NACIÓN que su gran preocupación son los bajos indicadores de desempeño que viene presentando el banco en los últimos siete años y que su trabajo estará enfocado volver a la entidad financiera, en el banco de los campesinos, como lo ha pedido el presidente Iván Duque, a través de un plan de trabajo enfocado en la cobertura el banco en la ruralidad, el ahorro, la eficiencia y la competitividad.

¿Cómo llega al Banco Agrario?

Tengo experiencia en el sector agropecuario y financiero. Yo empecé mi vida laboral en el Banco Ganadero, estuve en el área de crédito, luego me fui para Estados Unidos a realizar un máster en finanzas y trabajé con una multinacional en el área financiera, donde estuve siete años. Regresé a Colombia, a trabajar como gerente financiero en Philip Morris, y posteriormente consultor financiero, especialmente en el área de valoración de empresas. El presidente Duque tuvo la generosidad de depositar su confianza en mí y me encargó este reto tan importante que es dirigir el Banco Agrario; quería un perfil bancario y financiero pero que al mismo tiempo conociera el sector agropecuario, y yo soy productor del campo, tengo una finca en el municipio de Mariquita, allí produzco panela y cacao.

El presidente Duque habló de un cambio en el Banco con su llegada ¿a qué hace referencia?

El presidente Duque lo que quiere hacer es que el banco sea el gran aliado del campesino en Colombia, para cerrar brechas crediticias en la ruralidad y aquel que tenga un proyecto productivo viable en su parcela pueda acceder al crédito del Banco Agrario y producir. Además, el Presidente también quiere abolir esa práctica abominable del ‘gota a gota’ y para eso el Banco Agrario tiene una iniciativa de crecer el negocio de las microfinanzas para llegar a esas poblaciones de la ruralidad en Colombia y que les permita tener un proyecto productivo y salir de esa práctica.

¿Cómo lograr que el pequeño productor acceda a los productos del banco y deje de acudir al ‘gota a gota’?

Nosotros tenemos que crecer en la fuerza de venta móvil y la tecnología, para eso estamos desarrollando un piloto donde el asesor bancario va a la finca del campesino con una tableta y desde allí le registra unos datos y así generamos créditos en el campo. Lo que queremos fortalecer es esa relación del banco con el campesino, conocer sus proyectos productivos, sus historias y necesidades de crédito. En la medida que podamos mejorar esos vínculos con ellos, llevando el banco a las fincas y veredas, vamos a poder tener mejor resultado en la financiación.

Frente a la crisis de los arroceros y cafeteros, ¿qué podría hacer el Banco Agrario?

Esas crisis se dan por una sobreproducción que ocurre cada determinado tiempo por los ciclos de los cultivos y el Ministerio de Agricultura en cabeza del doctor Andrés Valencia, ha tomado unos correctivos rápidamente y ya destinó unos recursos a los caficultores de Colombia. El Banco Agrario en ese tipo de políticas no interviene, lo nuestro es llegarles a los campesinos con créditos cuando lo necesitan y hacer recomendaciones. Yo les diría que tienen que diversificar, una finca es como un portafolio de inversión y en la medida que uno tenga los ‘huevos’ en diferentes canastas, se puede proteger mejor de los choques que se dan en todos los cultivos.

¿Cómo encontró al Banco Agrario?

En esto hay que ser muy franco, el banco viene mostrando un deterioro en sus indicadores de desempeño, ha venido en un proceso de caída en sus colocaciones y eso ha generado una disminución en los ingresos y captaciones en las cuentas de ahorro. Hemos visto con preocupación que los índices de cartera vencida y los gastos del banco, han incrementado. Yo creo que el banco a lo largo de los últimos 7 y 8 años ha empezado a acumular una serie de costos que se pueden eliminar. Así mismo, se puede tener una operación mucho más eficiente desde el punto de vista de costos y una operación bancaria que le llegue más rápido al cliente que sienta las necesidades. Por ejemplo, el Banco Agrario coloca el 95% de los recursos de redescuento de Finagro para los pequeños productores, pero cuando vamos a los medianos productores solamente tenemos una participación del 11% y cuando llegamos a grandes productores apenas alcanzamos el 2%. La banca privada nos está ganando en competitividad, obviamente tiene una razón técnica y son los créditos sustitutos, pero con todo eso, el banco puede ser más competitivo en ese segmento y la meta es ganar participación en el mercado.

¿Esos gastos y costos obedecen a la robusta nómina?  

No, hay costos redundantes en todas las áreas, el banco tiene más temporales de los que debería tener, hay unos gastos en todas las líneas que pueden ser optimizados y para eso lanzamos en toda la organización, hace un par de días, un programa que se llama “ahorrando ando” y vamos a hacer un plan de monitoreo a esos ahorros. El mensaje que le estamos dando a la organización es que la mejor manera de proteger el Banco Agrario es mejorando sus indicadores de desempeño, ser más competitivos para nosotros poder hacer el fomento en el campo colombiano con más efectividad, necesitamos ser un banco mucho más fuerte financieramente en su desempeño.

Claudia Marcela Medina García, gerente de LA NACIÓN, entrevistando al presidente de BanAgrario.

¿El tema de reducir costos y tener menos personas temporales, no afectaría la cobertura del banco en las regiones?

No, esas revisiones que estamos haciendo en todas las líneas de costo no van a afectar nada de la actividad misional del banco, estamos revisando grandes contratos, haciendo renegociaciones con proveedores, donde hemos identificado una serie de oportunidades de ahorros grandes y esperamos dar resultados significativos. Pero ahorros es solamente un lado de la ecuación, nosotros estamos implementando un gran plan de acción para tener una mayor colocación en el mercado, para poder competir con la banca privada, poder llegar a la agroindustria, porque es parte de nuestra actividad misional, si nosotros financiamos y somos aliados de ellos, también podremos generar empleo formal que es una de las metas del presidente Iván Duque.

¿Al Banco le ha faltado más gente técnica que política?

Claro, es que la entidad es técnica y no puede tener otro criterio para su funcionamiento, somos una entidad del estado que debe dar resultados en nuestra actividad misional y para eso necesitamos gente muy competente. Yo encontré gente muy competente que lleva muchos años o que entraron recientemente, pero también hay casos en los que su desempeño no está alineado con los objetivos del Banco.

Cuando hablamos del indicador de cartera, ¿en cuánto está la cartera?

La cartera total del Banco suma $12,8 billones, representados en más de 1,5 millones de obligaciones. La cartera vencida asciende a 7,8%. La cartera agropecuaria se ubica en $9,3 billones, distribuida en 1 millón 117 mil obligaciones; de ese monto, $5,4 billones corresponden a pequeños productores, a través de 1 millón de obligaciones. Para el caso del Huila la cartera está al cierre de agosto de 2018, la cartera del departamento del Huila alcanzó los $841.541 millones, constituidos en 136.147 obligaciones, de los cuales $715.186 millones pertenecen al sector agropecuario, con 115.000 obligaciones, y de esa cifra, $497.733 millones corresponden a pequeños productores, en 106.926 obligaciones.

 Y ¿por qué le preocupa?

Me preocupa porque en la medida que el banco tenga mejores indicadores de cartera vamos a tener más recursos disponibles para el campo. Hay problemas en el origen del crédito, allí hay unos procesos que no son eficientes, nos falta conocer a nuestros clientes, debemos ser más estrictos en el análisis del crédito sin que eso implique demora en el mismo, es decir, mejorar los tiempos de respuesta, ser más ágiles sin bajar los estándares del riesgo. Yo entiendo que por la naturaleza del banco y nuestros clientes, que son los pequeños productores, nosotros asumamos un riesgo más alto que el mercado pero no tanto para estar al doble en el indicador de cartera vencida. Para el Banco Agrario está en 7.9% y 4.1% para el promedio del sector financiero.

¿Cuál es la estrategia en este caso?

Mejorar la originación de los créditos. Estamos conformando una fuerza de ventas en el banco con tecnología, entrenándolos muy bien para que conozcan el negocio del campesino. Lo que le he dicho a las personas de crédito es que uno mal otorgado a un campesino cuyo proyecto no es viable, no es un crédito que ayuda a nadie. Nosotros le ayudamos al campo y campesino, cuando somos capaces de medir ese riesgo y asesorar en el proyecto productivo viable que pueda tener.

¿En algún momento consideraría cambiar la naturaleza del banco?

Ese es un tema que se puede discutir, yo creo que lo que se hizo en Ecopetrol fue muy beneficioso para la empresa y el estado, pero es un debate que hay que darlo cuando el banco tenga unos indicadores de desempeño diferente. Ahora la prioridad es estabilizar el banco en esos indicadores, ponerlo en una ruta de crecimiento diferente, sembrar en la organización unos valores orientadas hacia el desempeño, que la contratación y promoción de personas dentro del banco obedezca únicamente a criterios de méritos y competencia, cuando logremos eso podemos empezar a tener unos resultados mucho mejores. Primero hay que hacer un plan de acción para que sea un banco de excelencia como lo ha pedido el Presidente.

El contrato de cosecha que se refirió el Ministro el día de su posesión, ¿a qué hace referencia?

En Colombia tenemos que probar la agricultura por contrato, esto quiere decir que cuando el campesino siembre ya sepa en cuánto va a vender su producción y para eso deben estar encadenados con la agroindustria, por eso es tan importante ver el desarrollo del campo, no como un tema de pequeños o grandes, sino que se unen en esquemas asociativos para producir.  Por eso debemos ser un aliado tanto de los grandes como de los pequeños, en la medida que haya más empresas en el campo haciendo agroindustria, podemos tener estos esquemas de agricultura por contrato.

Pero ahí necesitaríamos un tema de formación para el campesino.

Por supuesto, esto no es solo una labor del Banco, su misión es el crédito, pero el Ministerio de Agricultura tiene otras instituciones que van a promover estos esquemas asociativos y van a llegar con asistencia técnica, capacitación y el Banco Agrario, hará su trabajo de proveer créditos a estos esquemas. De hecho el Ministro ha planteado la creación de una línea de crédito en Finagro para apoyar estos emprendimientos de esquemas asociativos.

¿Cómo van los desembolsos de crédito en el Huila?

En los primeros ocho meses de 2018, el Banco Agrario ha desembolsado en el Huila $286.491 millones, representados en 78.043 obligaciones, de los cuales $238.638 millones fueron destinados al sector agropecuario, a través de 43.225 obligaciones, y de esa cifra $112.992 millones se concentraron en Pequeños Productores, con 36.847 obligaciones.  Estos créditos se destinaron principalmente para: arroz ($63.880 millones), café ($63.506 millones), ganadería ($13.928 millones), frutales ($11.618 millones), acuicultura y pesca ($3.532 millones) y caña panelera ($3.917 millones).

¿Y a nivel país cómo van?

Durante los primeros ocho meses de 2018, desembolsamos $3,6 billones a través de 941.000 obligaciones. De ese total, al sector agropecuario se dirigieron $2,4 billones representados en 330.000 obligaciones, y de esa cifra, a pequeños productores se destinaron $1,3 millones a través de 258.000 obligaciones. Las actividades agropecuarias a las que se han dirigido los mayores desembolsos en el periodo son: Ganadería ($633.920 millones), Café ($228.434 millones), Arroz ($176.456 millones), Frutales ($164.746 millones), Caña Panelera ($68.876 millones), Cacao ($58.101 millones), Papa ($52.073 millones) y Plátano ($48.187 millones).

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