Germán Palomo García

Un interesante análisis del Diario El Tiempo (12-09-18) señala la importancia de la inversión extranjera en Colombia pero también la dependencia que sigue mostrando la economía colombiana de los sectores básicos. En el primer caso, 675 compañías extranjeras aportan la tercera parte del comercio exterior del país (exportaciones e importaciones). Según el Banco de la República, que conforma la balanza de pagos que es la fuente de este comportamiento, en el primer trimestre de este año, las rentas sumadas de las empresas extranjeras sumaron 2.217 millones de dólares con un aumento de 25.2% en relación con igual periodo de 2017. En el segundo caso, estos resultados confirman que los sectores de productos básicos o materias primas siguen primando en el país. Mientras las petroleras giraron a sus casas matrices 270 millones de dólares más en el periodo analizado, las empresas de comunicaciones aumentaron 163 millones de dólares y las mineras en 126 millones. Pero en la industria manufacturera, estos giros se redujeron 53 millones de dólares, las dedicadas a los servicios financieros se redujeron sus giros en 39 millones y en 30 millones los de las empresas prestadoras de servicios de electricidad y gas.

Independiente de las causales que motivaron este comportamiento, es un hecho que la llamada Inversión Extranjera Directa, IED, es clave para el desarrollo del país pero también lo es la tarea siempre pendiente de la diversificación de la economía. Es cierto que ha llegado IED al sector comercio y también a la construcción pero esta tiene que promoverse con más fuerza. En el caso de nuestro departamento, siempre he insistido en convocar esta inversión en los sectores de mayor potencial como el turismo, la agroindustria y las demás apuestas productivas pero para ello se necesitan proyectos empresariales serios y bien estructurados que es lo que poco se hace para atraer potenciales inversionistas extranjeros o foráneos pues dentro del mismo país es posible encontrar interesados en nuestros sectores. Un buen ejemplo de atracción de inversión extranjera es la producción de marihuana medicinal con una firma canadiense con un inversionista huilense. Tenemos recursos, vale decir, potencialidades pero debemos convertirlas en realidades. Un pequeño cuestionamiento que siempre recuerdo: ¿Por qué no hemos desarrollado el termalismo con el que contamos cuando a nivel mundial es una estrategia ganadora?

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