Yilber Leandro Saavedra

Fueron múltiples los errores cometidos por la mesa directiva del año 2015 del Concejo de Neiva en el proceso de convocatoria para la elección de Personero y Contralor 2016 – 2019.  Precisamente, el 2015, fue uno de los años más complicados e improductivos del cabildo local;  terminaba la Administración de Pedro Suárez, algunos secretarios buscaban culminar algunas obras o al menos “salvar los muebles”, y la mayoría de concejales se preocupaban por intentar refrendar sus credenciales, o lograr una en la Asamblea, situación que los orientó a estar más pendientes de su agenda proselitista que de las sesiones.

A esta situación se suma que por ese tiempo se estrenaba la normatividad para la elección de Personeros; la evidente compra del cargo en una especie de subasta que se realizaba en casi todo el país, hizo que a partir de entonces el proceso se reglamentara a través de “concursos de mérito” para personeros, y “convocatorias públicas” para contralores.

La mesa directiva de entonces daba “tumbos” convocando universidades, creando comisiones accidentales, emitiendo actos administrativos mal motivados o que no se publicaban a tiempo. A esto se suma la renuncia de tres vicepresidentes en un solo año, situación que afectó la toma de decisiones y creó mayores fisuras en el cabildo.

En el caso de Personería, la Universidad Surcolombiana realizó la prueba escrita del “concurso de méritos”, pero en el caso de Contraloría, la mesa directiva del Concejo decidió realizar la valoración de hojas de vida, las preguntas y posterior calificación; su intensión era realizar una Convocatoria Pública (es decir que al final sólo se tendría una lista de elegibles) pero terminaron incluyendo el término “mérito” en al menos cinco oportunidades en los actos administrativos, error que mezcló las dos modalidades y terminó convirtiendo el proceso en un concurso. Lógicamente el error fue premeditado buscando garantizar que el nuevo Concejo tuviera que elegir al primero, que fue Hildebrand Perdomo.  Ahora, es precisamente esa “triquiñuela” la que le permitió a Edwin Riaño Cortés, quien quedó de segundo con 72,0 puntos, reclamar el cargo, después de la renuncia de Perdomo, quien obtuvo 80,2.

Destaca el Consejo de Estado en caso similar de Ibagué, “si bien es cierto el Concejo efectuó una convocatoria pública, incluyó también elementos de concurso de meritos por lo que estaba obligado a acatar esas reglas que implican el orden de elegibilidad derivado del resultado de las pruebas”.

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