Adriana Camacho Vargas

Teresa y Pedro llevan un año de casados, ¿felizmente casados? La respuesta puede ser debatible. Los dos son profesionales con grandes aspiraciones y ambiciones a crecer como personas en todo sentido y no están dispuestos a sacrificar su desarrollo bajo ninguna circunstancia. Comparten la mentalidad de que están juntos para fortalecerse y cumplir sus expectativas, no para entorpecer el proceso de cada uno, pero a la vez poco notan que sus objetivos son más individuales que colectivos y que el tiempo y esfuerzo que invierten en la relación para consolidar su equipo está lejos de ser equivalente a las expectativas.

A través de los años, la cara del matrimonio ha cambiado de manera significativa. Anteriormente solía tratarse de proporcionar seguridad, estabilidad y solidez; ahora – empezando porque una gran mayoría de la población joven decide experimentar primero compartir un hogar- el matrimonio moderno busca realización personal y auto-actualización para cada uno de sus miembros. Más que nunca las personas esperan que el matrimonio sea más como una jornada que facilita la realización psicológica, y cuando esto no ocurre ya sea por falta de inversión a la relación o porque simplemente no es el caso, terminan experimentando una caída de satisfacción marital y aumentando las posibilidades de buscar el divorcio como solución.

Si lo que usted sueña con su relación es ese crecimiento en equipo que impulsa el bienestar de los dos y alimenta el amor que los une, hay que dedicarle el tiempo, esfuerzo, y la energía para conseguir sentirse conectados. El matrimonio no será un medio para alcanzar la auto-expresión y el progreso personal si no se le dedica lo que se merece. Si sabemos que estos recursos no están disponibles en el momento por el motivo que sea, es necesario ajustar las expectativas del matrimonio acorde a la situación y así aliviar o prevenir  el sentimiento de decepción que con ello trae. Es esencial ser conscientes de que si esperamos que el matrimonio cubra nuestras necesidades más exigentes, debemos estar dispuestos a disponer lo suficiente para desarrollar un lazo profundo con nuestra pareja y asegurarnos de que nuestro matrimonio es saludable y fuente primordial de nuestro bienestar.

 

 

 

 

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