Por Adriana Camacho V.

Una pregunta fácil de hacer, difícil de responder e inclusive de plantearse. Saber que nos hace felices, que nos está generando malestar, que no está en armonía con nuestros planes o sueños es fundamental para mantener y trabajar nuestra salud emocional: Dos palabras claves que nos pueden llevar a tener éxito en el trabajo, en nuestras relaciones, y en nuestra vida en general.

En el pasado, se creía que el éxito hacía feliz a las personas, ahora sabemos que es todo lo contrario. Las personas que son felices en su vida tienden a trabajar más por sus metas, encontrar los recursos que necesitan para alcanzarlas y atraer otras personas con su energía y optimismo – pilares esenciales para construir el éxito.

¿Por qué algunas personas sufren crisis físicas y mentales cuando se enfrentan con situaciones altamente estresantes, mientras hay otras que lo pilotean con tanta gracia? O por lo menos eso aparentan, que puede también ser letal a la hora del té ya que una persona que tiende a internalizar todo su estrés sin duda alguna lo terminará somatizando y se empezará a manifestar en diferentes dolencias. Es así entonces que podemos hablar con seguridad de tres creencias que ayudan a transformar la adversidad: actitudes de compromiso, de control y de desafío. Con esto me refiero a que cuando una persona se deja llevar por el estrés de la situación tiende a aislarse sin comprometerse a mantener su vida social activa. Por otro lado, mantener el control interno de las cosas nos lleva a no caer en esa sensación de impotencia que tanto frustra. Claro que no todo se puede controlar y es importante dejar fluir, pero tampoco volverse pasivo con su propia vida, siempre tenemos manera de controlar nuestras luchas internas. Por último, al percibir el estrés como una oportunidad para aprender, crecer, y hacer cambios nos motiva a actuar y enfrentar los desafíos que la vida nos tira muchas veces con agresividad.

De manera simplificada, estas son solamente algunas de las pequeñas cosas en las que se puede trabajar para mantener su salud emocional y con ello todo lo demás (cuerpo, mente y alma). Si todos viviéramos felices todo el tiempo, nos absorbería una monotonía agotadora y aniquilaría todas nuestras otras emociones – es más no habrá una persona que sinceramente goce de felicidad las 24 horas 365 días al año – pero el trabajar de manera consciente y fluir con nuestros altibajos emocionales sincronizados con nuestro propósito nos lleva a alcanzar un estado de tranquilidad del cual pocas personas se benefician.

 

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