Colombia, un país de “locos”

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NORBERTO ANTONIO CASTAÑO 

 

Cada día en el país amanecemos con una noticia que está relacionada con el comportamiento humano: suicidios, niños violados y asesinados, mujeres violadas y asesinadas, hijos que asesinan a sus padres, homicidios entre hermanos, para hacer referencia solo ha algunos casos. Pero… ¿por qué ocurre esto? Las respuestas pueden ser varias, pero una de ellas tiene que ver con la salud mental.

La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social y afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez.

Las enfermedades mentales pueden ser ocasionales o de larga duración y pueden afectar su capacidad de relacionarse con los demás y funcionar cada día. Algunas de estas enfermedades pueden ser ansiedad, incluyendo trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés post-traumático y fobias, depresión, trastorno bipolar y otros trastornos del estado de ánimo, trastornos de la alimentación, trastornos de la personalidad y trastornos psicóticos, incluyendo la esquizofrenia.

En Colombia las cifras no mienten: “Cuatro de cada diez niños tienen problemas de salud mental y, en materia de trastornos, de cada 100 niños, hay 5 que pueden tener trastornos”, afirmó Carlos Gómez Restrepo, decano de la facultad de Medicina de la Universidad Javeriana.

OIga Albornoz, médica psiquiatra experta en niños, sostiene que los principales problemas de salud mental en los menores son ansiedad, depresión, trastorno afectivo bipolar y esquizofrenia.

Lo que se ha observado en Colombia es que el número de personas de 0 a 19 años que consulta por trastornos mentales y del comportamiento es cada día mayor, y se encuentra que entre los años 2009 y 2017 se atendieron 2.128.573 niños, niñas y adolescentes. Entre enero y julio de 2018 se quitaron la vida 156 menores de edad, de los cuales 92 tenían entre 15 y 17 años, según cifras del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Lamentablemente, lo que ha ocurrido históricamente es que el sistema de salud muy poco ha hecho para ayudar a resolver este problema, y cuando se realizan campañas aparece la creencia popular de que solo consultan al psicólogo o al psiquiatra quienes están “locos” y no hacemos medicina preventiva.

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