Por Adriana Camacho

Vamos a jugar un pequeño juego que aprendí en la universidad. Despeje su mente. No piense en nada. Literalmente en nada.

Ahora, tan pronto termine de leer esta frase, intente no pensar en un oso blanco. Saque de su mente la imagen del oso blanco.

Vamos a intentarlo nuevamente, a la cuenta de tres no va a pensar en un oso blanco, uno… dos… ¡Ahí está el oso blanco nuevamente!

Si usted fue de los que no pudo hacerlo, no se preocupe que seguramente no fue el único. Entre más intentamos no pensar en algo, más terminamos trayéndolo a nuestra mente. ¿Bastante irónico, no cree?

Resulta que esta experiencia en nuestro cerebro tiene un nombre en psicología y se le llama mecanismo de control mental irónico; casi que nos garantiza que los esfuerzos que hagamos para cambiar pensamientos recurrentes involuntarios o algún habito, como fumar, resistiéndonos a él nos va a llevar a fracasar. Se ha demostrado que suprimir pensamientos tiene efectos contraproducentes en el comportamiento, es probable que entre más intente dejar de pensar en fumar, más ganas e imágenes de cigarrillos vengan a su mente. “A lo que se resiste, persiste” decía el médico psicólogo Carl Jung, explicando porque es común y tan desgastador enfocar más la energía en lo que no queremos que en lo que queremos. Resistir un comportamiento que usted quiere cambiar no es solamente inútil sino también dañino, ¿pero entonces que es lo que debería hacer?

Un truco es no resistirse a hacerlo, pero reemplazarlo por otra cosa. Por ejemplo, Pedro tenía un patrón de pensamientos que lo llevaban a un comportamiento quería cambiar, llevaba intentándolo bastante tiempo resistiéndose a la tentación de hacerlo, pero siempre caía en la trampa. Hasta que un día decidió que cuando pensaba en eso y sentía ganas de hacerlo lo iba a reemplazar en vez de resistirse, con un vaso de agua. Así de simple. Después de un periodo de tiempo se dio cuenta que poco a poco fue bajando la intensidad de sus pensamientos, hasta que dejo de hacer parte de su día a día.

Ahora, no se trata de cambiar un hábito necesariamente por otro -aunque tomar agua es de un beneficio increíble para usted así que tampoco estaría de más la idea- Sin embargo, hay que tener cuidado con que lo estamos reemplazando. La idea del vaso con agua es solo una de las mil ideas que puede haber para reemplazar algo que queremos cambiar por otra cosa. Lo que sea que le funcione a usted, pruebe en vez de resistirse y suprimir sus pensamientos como si no estuvieran rondando en su cabeza. Ahora que ya sabe un poco como funciona internamente, inténtelo y me cuenta los resultados.

 

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