El departamento del Huila es una de las regiones donde se presentan los mayores casos de secuales por el virus del zika.

Un estudio revelado por Profamilia evidenció los graves efectos que el virus del zika dejó en la salud sexual y reproductiva de las mujeres en Colombia, epidemia que se registró entre los años 2015 – 2016 con más de 58.838 casos de esta enfermedad.

La evaluación permitió conocer que durante este periodo más de 18.117 mujeres resultaron con los síntomas, luego que se confirmara que las madres gestantes que resultaron afectadas tuvieron 318 niños con casos de microcefalia y otros defectos congénitos del Sistema Nervioso Central asociados a virus zika.

El estudio adelantado en Bogotá, Barranquilla, Cúcuta y San Andrés, mediante entrevistas y grupos focales como mujeres gestantes diagnosticadas e informantes claves de la comunidad, permitió descubrir una serie de falta de acciones para disminuir la afectación por esta epidemia que se registró especialmente en las regiones donde hace presencia el zancudo ‘Aedes aegypti’, que son en su gran mayoría las que tienen un clima cálido.

Luz Janeth Forero Martínez, gerente de Proyectos e Investigaciones de Profamilia, confirmó que en la evaluación se evidenció la necesidad de estar preparados para enfrentar esta serie de virus que llegan al país; y que afectan la salud de forma diferenciada tanto en las mujeres como en los hombres.

“Nos dimos cuenta que las más afectadas por el zika en Colombia,  fueron especialmente las mujeres, porque miramos cómo la política se incorporó y aplicó para afrontar la epidemia”, subrayó.

La investigadora destacó que para este tipo de casos transmitidos por vectores, como el zika, se requiere de acciones que trasciendan a los programas clásicos de intervención de salud pública como el manejo de aguas, control del virus y protección de la picadura; para incorporar acciones más de fondo soportadas en estudios e investigaciones que garanticen la prevención y los derechos sexuales y reproductivos de las personas.

“Este fue un tema que debió abordarse desde el principio, pero cómo no se comprendió que el zika era un problema de género y mucho menos de salud sexual y reproductiva; todo el abordaje se concentró en el vector y cómo erradicábamos el mosquito, haciendo campañas de fumigación y demás; pero las acciones de la prevención de la maternidad en tiempos de zika no fueron las suficientes”, indicó.

Trasmisión sexual

Es por eso que aseguró que “entender el zika como una enfermedad de trasmisión sexual fue un poco más tardío, lo que generó una influencia en la ocurrencia de los efectos sobre las gestaciones que originaron las enfermedades en los recién nacidos”.

Dijo que uno de los principales problemas encontrados en este proceso de atención en la época de la epidemia, fueron las barreras que muchas mujeres encontraron en el mismo sistema de salud, con la falta de una promoción y puesta en marcha de una forma más amplia de los planes anticonceptivos que se suman a la información de una interrupción temprana del embarazo en los casos que la ley los establece.

“Se encontró la ausencia de acciones con enfoque en salud sexual y salud reproductiva, la limitada articulación intersectorial y las actitudes, comportamientos y conocimientos a nivel comunitario de las formas de contagio tanto en las mujeres como en los hombres”, dijo.

Martínez aclaró que el zika tiene varias formas de trasmisión; una de ellas es a través de la picadura del mosquito ‘Aedes aegypti’, pero después de que se tenga el virus se puede trasmitir a otra persona a través de vía sexual.

“Es por eso que decimos que el zika es una infección de trasmisión sexual en el sentido que se puede propagar a través del semen, por eso era tan importante que en ese tiempo de la epidemia se usaran métodos de barreras, como los preservativos para evitar la concepción, durante el tiempo de la epidemia”.

La investigadora confirmó que esta iniciativa de postergar la maternidad en el país se pensó pero faltó empoderamiento de las autoridades para tomar decisiones y activar la alerta.

“Los análisis permitieron establecer que el país dio la alerta y se habló en principio de diferir la maternidad; pero faltó empoderar el tema a la comunidad de lo que era la anticoncepción, prevenir la gestación en los tiempos del zika y eso se debió haber hecho desde la doble protección de las mujeres con métodos de anticonceptivos y los hombres con el uso del preservativo”.

En Colombia, durante 2015-2016, las enfermedades transmitidas por vectores como la malaria, el dengue, el chikunguña o el zika, afectaron a más mujeres que hombres.

Acciones preventivas

Dentro de los retos que dejó este estudio que es socializado con médicos, especialistas y autoridades de salud; son las acciones que se deben tener en cuenta para estar preparados ante futuras epidemias, teniendo un abordaje intersectorial y ver el problema de manera global y no sectorizado.

“Es clave comprender que la vulnerabilidad de las mujeres y hombres al impacto de eventos climáticos y epidémicos, está determinada no solo por la biología, sino por las diferencias en sus roles y responsabilidades sociales, las cuales a menudo exponen a las niñas y mujeres a cargas adicionales en la sociedad”, subrayó.

La investigación aportó recomendaciones en materia de política pública para el fortalecimiento de la articulación entre actores y promover la coordinación intersectorial con objetivos compartidos. Abordar las implicaciones del género, los servicios de salud sexual y reproductiva; como también mitigar los efectos de situaciones medioambientales en la salud de las mujeres y las niñas.

El estudio señaló que se debe alinear el plan de respuesta del zika con los lineamientos de la Política Nacional de Salud Sexual mediante el Plan Decenal de Salud Pública y las metas de desarrollo sostenible de las mujeres.

También se requiere aumentar las investigaciones médicas y científicas en torno a los virus y epidemias que se puedan generar en el país, para buscar rápidamente acciones que permitan combatirlas.

Nuevos casos

Aunque la epidemia ya fue superada en Colombia, todavía se siguen presentando algunos casos del virus del zika de forma aislada en algunas ciudades del país.

El Instituto Nacional de Vigilancia (INS) ratificó en el boletín epidemiológico que en este año 2018 han ingresado 735 casos de zika, 515 casos confirmados por clínica, 214 casos sospechosos y seis casos por laboratorio.

Según la entidad los casos han sido reportados en 31 entidades territoriales del orden departamental y distrital como Valle del Cauca, Norte de Santander, Putumayo, Santander y Tolima; y por municipio de procedencia, los casos son en Cali, Cúcuta y de Villagarzón.

Hasta la semana epidemiológica 43 de 2018, se han notificado 184 casos en mujeres embarazadas que refirieron haber tenido en algún síntoma compatible con el virus zika; de los cuales 18 menores son sospechosos de síndromes neurológicos (Guillain-Barre, Encefalitis viral no especificada y otras enfermedades degenerativas especificadas del sistema nervioso) con antecedentes de enfermedad febril compatible con la infección por el virus zika.

El Sistema de Vigilancia reportó que estos casos se notificaron en Bogotá, Meta, Tolima, Huila, Antioquia, Barranquilla, Casanare, Cundinamarca, Valle y la Guajira.

 

 

 

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