Oscar Alvis Pinzón

El paro estudiantil universitario, cuyo objeto ha sido reclamar una adecuada financiación de la educación superior y el fortalecimiento de la universidad pública, logró poner de nuevo en la opinión pública, el interés por estos asuntos que conciernen y son responsabilidad de toda la sociedad. Debe ser prioridad para la comunidad y nuestros gobernantes, valorar hoy la educación como medio de equidad e inclusión para el desarrollo social y económico del país. Los estudiantes universitarios a nivel nacional, están que piden condon…. ación de los préstamos con el Icetex. A los gobiernos, como a los maridos, les miden el aceite en los primeros meses. De Duque ya se sabe que es de buen genio, tolerante y conciliador. En todo caso, las encuestas ya lo califican con apenas el 24% de popularidad, incluido el IVA. Una cifra como con la que terminó Santos. Todo caso la reforma tributaria pesa en esta medición.

Las reclamaciones ratifican la importancia de que las nuevas generaciones se empapen de lo que sucede en su entorno, analicen y alcen sus voces de manera pacífica, sin hechos violentos que empañen las movilizaciones: ataques de encapuchados contra policiales y edificaciones públicas y privadas. La verdad, a los estudiantes ya les aprobaron para la próxima vigencia 2,3 billones de pesos más, mas no alcanza. Ellos piden otros 500.000 millones. Y siguen en pie ya no solos, sino que los acompañan Fecode y otros sindicatos que piden además que el Presidente Duque, el de la economía naranja, no nos vaya a sacar el jugo con la reforma tributaria.

La inversión en educación debe ser priorizada por encima de todas las áreas de los presupuestos de la nación, regionales y locales, ya que es la que define el presente y determinará nuestro futuro, como nación en vía de desarrollo. Pero tampoco debe ocurrir que por los ires y venires de las negociaciones retrasen más la reanudación de las actividades académicas. Se han abierto canales de dialogo con propuestas concretas sobre la mesa y ojalá se llegue con prontitud a acuerdos, por el bien y la sostenibilidad de la Universidad Pública, que educa y forma la juventud inteligente e inquieta de los estratos bajos y medios, que también deben tener la oportunidad de profesionalizarse y salir adelante.

 

 

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