Maritza Rocío López Vargas

Es indiscutible que el teléfono móvil, ha revolucionado la forma como los seres humanos nos comunicamos; se ha convertido en una herramienta útil al momento de retirar dinero de los cajeros, comunicarnos y acceder a información.

Lamentablemente para algunas personas, a llegado a convertirse en un problema de salud, que deriva en una adición al teléfono móvil, lo que muchos consideraran la enfermedad del siglo XXI: la Nomofobia, un miedo irracional a estar sin el celular y los servicios que éste aparato tecnológico ofrece.

La nomofobia una situación de estrés derivada de no poder tener disponible el celular, no acceder a las redes sociales, mensajes de texto, llamadas, aplicaciones y actualizaciones a cualquier hora del día o la noche; da lugar a una sensación de incomunicación, cuando no puede disponer del móvil, bien sea porque se ha dejado olvidado en casa, se agotó la batería, está fuera de cobertura o no se tiene plan de datos.

Entre los síntomas de alerta asociados a éste miedo incontrolable se encuentra, tener el celular  todo el tiempo prendido, revisión continua del teléfono, palpitaciones, sensación de ahogo, angustia, desesperación, alteraciones del sueño, aislamiento social, deficientes o malas relaciones interpersonales, falta de atención frente a lo que ocurre a su alrededor, caminar por la calle con el Smartphone sin mirar a nadie, relegar actividades familiares o laborales por estar pendiente de este aparato electrónico, hacer uso de éste en lugares prohibidos,  reaccionar de forma desproporcionada o agresiva, cuando alguien interrumpe o se está utilizando este aparato de comunicación.

Para superar esta situación es preciso hacer conciencia que se padece una adicción, entender de qué trata esta situación y tener la voluntad para salir del problema; pasar más tiempo con la familia, frecuentar los amigos, conversar, realizar actividades deportivas, culturales y recreativas; permite alejarse de los dispositivos electrónicos, consultar con profesionales de la salud mental, apagar el móvil al momento de acostarse, participar en actividades familiares, deportivas o ir de compras sin este aparato, ayuda mucho a liberarse de la dependencia.

Es bueno saber que el uso frecuente de los teléfonos inteligentes, alteran el ritmo del sueño y el cerebro, genera dolencias e inflamaciones en los pulgares, dolor en el cuello, irritaciones de las conjuntivas, calentamiento del tejido cerebral derivada de la radiación que estos emiten; qué decir de las desviaciones de la columna y espalda, por las posiciones antinaturales, incómodas o permanentes que se asumen para hablar, buscar información o escribir con el celular.

Prestar atención a estas alertas previene enfermedades, mejora la calidad de vida, salud emocional y mental de las personas; hacer uso racional de los teléfonos inteligentes, no hacer de estos algo tóxico para las relaciones interpersonales ni familiares, garantiza una mejor calidad de vida para sus usuarios.

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