Una red, en la que al parecer habían funcionarios de la Corhuila, saqueó las finanzas de la universidad, se apropió de más de 1.889 millones de pesos.

La Fiscalía en el Huila empezó a tramitar ante la justicia de los Estados Unidos la solicitud de extradición de la auxiliar de contabilidad Claudia Liliana Espitia Garrido, considerada uno de los ‘cerebros’ de la millonaria defraudación a la Corporación Universitaria del Huila, Corhuila.

Voceros de la Dirección de Fiscalías en el Huila señalaron que se dispuso del tratado de extradición entre Colombia y EE.UU. para elevar la solicitud y se espera que avance en la orden de captura internacional para hacer efectivo su traslado al país.

Claudia Liliana tiene en su contra una orden de captura vigente, por su presunta participación con una red que saqueó las finanzas de Corhuila, que logró apropiarse de 1.889 millones de pesos.

La mujer, quien laboró como auxiliar contable en el claustro de educación superior, en la actualidad se encuentra viviendo en Madley Florida Miami Estados Unidos, donde estaría disfrutando del dinero del que se apropió.

Según las investigaciones, la red aprovechando falencias en la digitalización de la información contable y expidió 391 cheques de dos cuentas corrientes bancarias pertenecientes a la Universidad Corhuila en el año 2013, en el primer semestre de 2013, que fueron endosados  y cobrados por Claudia Liliana.

Claudia Liliana Espitia Garrido, será pedida en extradición a Estados Unidos por la Fiscalía.

La defraudación

La millonaria defraudación quedó al descubierto cuando la revisora Fiscal, Esperanza Ramos Botello, revisó los movimientos financieros de la universidad y convocó a la Asamblea de Fundadores de la Universidad el 7 de noviembre de 2013, para contar lo que descubrió, siendo apartado del cargo de rector Barrera.

En las pesquisas a las cuentas, fue descubierto que desde enero de 2013 hasta el 6 de septiembre de 2013, Barrera giró más de 300 cheques de Bancolombia y Banco Caja Social a 27 personas aproximadamente.

Extrañó a los funcionarios que la mayoría de cheques eran cobrados por Claudia Liliana, a quienes los beneficiarios casi siempre le endosaban los cheques, quien trabajó en la universidad como auxiliar contable en años anteriores. “Todos los cheques cobrados no tenían comprobantes de egresos y fueron girados sin soportes”.

Los motivos de los pagos eran arrendamiento (24.5 millones), honorarios (29.6 millones), seguros (17 millones), mantenimiento, construcción y equipos (47 millones), mantenimiento de maquinaria y equipos (103 millones), mantenimiento de equipos de oficina (48 millones), mantenimiento de equipos de cómputo (22 millones), mantenimiento de equipos de transporte (34 millones), instalaciones eléctricas (cheques por 47 millones) 9 reparaciones locativas (15 millones), alojamiento y manutención (71 millones), pasajes terrestres en 2013 (143 millones), gastos diversos (350 millones de pesos), en otros diversos cuya cifra supera los 200 millones.

En la revisión de los documentos encontraron los funcionaros que durante 2013, en la Corhuila se pagaron 55 millones de pesos en gasolina, de los cuales, 30 millones de combustible terminaron en carros que no son de la Universidad. Y los otros 23 millones, sí surtieron los vehículos GGM 673 y VXC 206 (camioneta y bus), que son de la institución.

 

Algunos de los cheques cobrados

Tras las pesquisas, las autoridades lograron establecer que algunos de los 391 cheques girados y cobrados por la red, en menos de seis meses, fueron a falsos beneficiarios, incluyendo personas fallecidas.

En una primera relación de títulos cobrados de manera fraudulenta aparecen siete cheques por un valor de 29,69 millones de pesos cancelados supuestamente por honorarios. Los cheques fueron girados entre el 16 y el 18 de enero de 2013 sin soportes. Los comprobantes de egreso aparecen con nombres falsos, cédulas inexistentes o números adulterados.

El primero corresponde a Claudia Liseth Arévalo (nombre y cédula inexistentes). El segundo fue girado a José Alfredo Rengifo. El número de la cédula, expedida en Neiva, corresponde a Miguel Ángel Bello Motta. El mismo nombre aparece cobrando otro cheque pero con distinta cédula.

El tercero fue girado a Marco Antonio Rincón Polo. Sin embargo, el número de la cédula aparece registrada a nombre de Rodrigo García  de la Salas, un hombre de 67 años, quien se ahorcó el 20 de febrero de 2013 en el estadio de béisbol José Vargas del barrio La Victoria, en el sur de Barranquilla. La cédula fue cancelada por muerte, según Resolución No. 1975 del año 2013 expedida por la Registraduría.

Otros títulos valores de la misma chequera fueron expedidos a Mario Alberto Ricaurte y  José Alberto Delgado, cuyos documentos de identidad no aparecen en el sistema. Un homónimo del célebre pintor mexicano José María Velasco, aparece cobrando honorarios por servicios prestados al centro superior. Lo curioso: la cédula tampoco existe según lo confirmó la Registraduría.

 

Arrendamientos

Por arrendamientos y construcciones el centro superior giró en los primeros siete días de mayo de 2013 cinco cheques, sin soportes,  por un valor de 24,52 millones de pesos por supuestos arrendamientos.

Los cheques corresponden a la misma chequera de la misma serie, sólo que los beneficiarios no existen. Todos aparecen con suplantación de identidad. José Felipe Riaño Benavides y Faiver Alfonso Rendón Maldonado no aparecen en el banco de datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Indira Lucía Velandia Iguarán, otra beneficiaria, aparece con el número de la cédula de María Natividad Alvarado Rojas inscrita en Bogotá. Sara Sofía Quiñónez Portela, tampoco existe. Sin embargo, aparece como beneficiaria de un cheque cercano a los cinco millones de pesos por un arrendamiento que nunca prestó.

Irma Catalina Sastoque Iguarán cobró otro cheque con una cédula que en realidad pertenece a Rosmira Mejía Vidal, inscrita en Rionegro (Antioquia).

Karol Jovanny Becerra Hernández, exfuncionario de la Corporación Universitaria del Huila (Corhuila), fue capturado en marzo de 2017, por la millonaria defraudación a la institución educativa en el año 2013.

Va una captura

La única persona que ha sido capturada por la millonaria defraudación a Corhuila, es Karol Jovanny Becerra Hernández, exfuncionario del Alma Mater.

Becerra Hernández, quien fue cobijado con medida de aseguramiento domiciliario, fue imputado de los delitos de hurto agravado por la confianza mayor cuantía continuado, falsedad en documento privado y concierto para delinquir, endilgados por la Fiscalía Octava Seccional Adscrita a la Unidad de Fe Pública y Patrimonio.

La aprehensión del exfuncionario de la universidad se registró en el mes de marzo de 2017, luego de dos años de investigaciones y análisis de documentos en desarrollo de la operación ‘Bolsillos de Cristal’, que habrían permitido al fiscal del caso identificar y judicializar a los responsables del millonario desfalco a la Corhuila.  “Esta captura impactó la organización criminal que desfalcó los recursos de la Corporación Universitaria del Huila ‘Corhuila”, manifestó el vocero del organismo de investigación.

Agregó que las investigaciones que involucran también al exrector de la universidad, Virgilio Barrera Castro, Rafael Ignacio Gamboa Manosalva, María Nidia Martínez Muñoz, Sandra Liliana Flórez Tique y otros exfuncionarios.

El grupo al parecer de manera concertada se habría “apropiado” de $1.889.480.893 millones, a través del giró 391 cheques de dos cuentas corrientes bancarias pertenecientes a la Universidad Corhuila en el año 2013, sin sus respectivos soportes, señaló el ente investigador.

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