El equilibrio como centro de todo

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Adriana Camacho

Distintas parejas comparten que una de las razones por la cual ellos disfrutan plenamente de su relación es porque son fluidos, experimentales, y creativos en la manera en la que se comportan en todos los ámbitos de sus vidas. En vez de estar estancados en sus posiciones, se mueven con gracia y naturalidad. La clave está en encontrar el balance de todas las áreas que influencian la relación. ¿Pero cómo se alcanza este tan mencionado equilibrio?

Empecemos por establecer la importancia de dedicar tiempo a actividades que recompensen todo el tiempo que se pasa trabajando. No se vive para trabajar, se trabaja para vivir y mientras estamos en estas la idea es disfrutar y priorizar lo que nos hace más felices, como compartir tiempo con la persona que deseamos estar y no comprometiendo toda nuestra energía en el trabajo. Adicionalmente, el hecho de dar y recibir alimenta la generosidad del espíritu así que no podemos dejar pasar detalles para expresar el amor, hay momentos en los que tomar iniciativas resulta gratificante para ambos.

Por otro lado, la dependencia e independencia también juegan un rol importante: Algunas veces es necesario ser fuerte, autónomo e independiente mientras hay otras ocasiones en donde apoyarnos el uno en el otro fortalece la relación, ¡ojo!  aquí no estamos hablando de generar dependencias emocionales, pero de saber cuándo ser dependientes el uno del otro sin convertirse en una carga. De igual manera, buscar placeres tanto individuales como mutuos contribuye a encontrar y mantener este balance. Ser individuos dentro de la relación es indispensable para mantener la salud de esta, no se puede hacer absolutamente todo juntos, hay que compartir intereses y amigos como construir y dedicar tiempo a nuestros propios lazos y actividades. Por último, reconocer nuestras necesidades y negociar con nuestra pareja para asegurarnos de satisfacerlas es fundamental para el equilibrio de la relación y de cada uno. Cuidarnos a nosotros mismos sin poner las necesidades de la otra persona por encima de las nuestras va a contribuir de manera positiva en el bienestar, sin pasar a ser egoístas. Las necesidades de nuestra pareja como las de nosotros mismos no pueden ser más o menos importantes, encontrar la manera de que ambos estén satisfechos llevará a que los dos se sientan valorados y plenos en vez de resentidos y frustrados.

Para establecer esta relación caracterizada por el balance hay que alcanzar lo más alto del bienestar individual y mutuo. Podemos tener subidas y bajadas constantemente, pero balancear nuestra reacción y comportamiento requiere de una intención clara para hacerlo y es allí donde encontramos este balance.

 

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