Desde hace 18 años, la Mayor Ingrid Vallejo hace parte de la Policía Nacional, desde entonces ha entregado su vida al servicio a la comunidad. “He cumplido una labor muy bonita dentro de la institución”, afirmó.

Ella, aunque trabaja sin descanso, comentó porqué es gratificante vestir el uniforme verde oliva. “Esto es algo que nació en mí y que he ido cultivando con el tiempo. Ser policía no es fácil, pero es un reto que uno mismo se impone y va viendo que es la mejor elección que ha podido tomar para su proyecto de vida. En mi caso siento que la institución ha sido muy agradecida conmigo y yo he sido agradecida con la institución porque me ha permitido realizarme como mujer y como persona y como profesional y también me ha dado la oportunidad de tener una hermosa familia porque mi esposo también es policía”, manifestó.

Y aunque el trabajo diario no es fácil y las jornadas son largas y extenuantes, haciendo que casi nunca pueda pasar fin de año en familia, para la jefe de Prevención y Educación Ciudadana la recompensa es que “la gente agradece lo que hacemos por la comunidad, trabajar para ellos es  la mejor labor que he realizado. Es muy bonito porque la gente conoce esa otra faceta de la Policía, no la parte represiva. Para mí, estar cerca de la comunidad es muy gratificante y llevar un mensaje de prevención a la ciudadanía porque así estamos evitando muchas cosas”, dijo.

Además agregó que “es muy difícil estar a veces lejos de mi familia, pero es algo en lo que no me gusta pensar. A medida que uno adquiere más responsabilidades, pues hay que dedicar  más tiempo al trabajo y mi hija lo ha entendido y tengo un esposo maravilloso que como comparte mi labor, me entiende y apoya totalmente. Uno se va acomodando y aunque no es muy fácil estar juntos y compartir un fin de año, buscamos otros momentos para compartir”.

“Estas fechas son muy especiales para mí porque vamos y compartimos con la gente, que es muy agradecida. Para mi esta época es muy bonita porque la paso junto a ellos, porque me muestran su cariño”.

Para Mariana Rivera Vallejo, tener una mamá policía la llena de orgullo. “Ser la hija de una policía es como tener una heroína en casa y nunca me deja sola cuando me enfermo. Me cuida cuando estoy en problemas y me ayuda cuando algo sale mal y me corrige. Ella hace las cosas con amor incondicional y eso no todas las mamás lo tienen. Estoy orgullosa de ser hija de una policía”,  dijo.

Por último, la mayor envió un mensaje a todo el pueblo huilense, hoy que termina el 2018.  “La Policía Nacional siempre está dispuesta para servir a la comunidad, trabajamos todo el tiempo para ellos, son nuestra razón de ser. Esperamos que muchas personas tomen conciencia acerca de las cosas que afectan la convivencia y seguridad ciudadana y puedan pasar unas felices fiestas en compañía de su familia”.

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