Con un par de mitones y una muda de su bebé Juan Sebastián, quedo lista Natalia Olivera, tras perder a su bebé de seis meses de gestación, luego de caer sobre el vientre en el robo de su bolso.
Con un par de mitones y una muda de su bebé Juan Sebastián, quedo lista Natalia Olivera, tras perder a su bebé de seis meses de gestación, luego de caer sobre el vientre en el robo de su bolso.

El sueño de Natalia Olivera Quintero, de tener entre sus brazos al  bebé de seis meses de gestación que llevaba en su vientre, comprarle su ajuar y alimentarlo con su leche materna, se desvaneció en minutos por culpa de asaltantes. La joven no solo sufrió el robo de su bolso, sino que además perdió al infante.

El  trágico hecho se registró en el sector de la Calle 70 entre carreras Primera y Primera A en el barrio Las Mercedes en el norte de Neiva, pasadas las 8:30 de la noche del pasado 18 de diciembre.

La joven, de 18 años de edad y quien tenía seis meses y medio de embarazo, caminaba por la calle en compañía de su abuela y la mamá, cuando se le acercaron dos delincuentes que se movilizaban en una moto. “Ese día estuvimos comiendo en uno de los estaderos de la Calle 64 como era costumbre”, recordó Natalia.

De regreso a casa en el barrio La Inmaculada, y cuando solo faltaban dos cuadras para llegar a la vivienda, los delincuentes de la motocicleta se acercaron, el parrillero estiró la mano y haló el bolso que llevaba Natalia colgado en su hombre. “En el bolso llevaba la carpeta médica del bebé que estaba esperando, la billetera con tarjetas y cédula, dinero en efectivo, celular y ropa que había comprado ese día para el bebé”, indicó la joven.

La fuerza del jalonazo, originó que la joven se fuera hacia adelante y cayera de manera violenta contra el pavimento. “El parrillero halo el bolso, me hizo ir hacia adelante, cayendo sobre mi vientre,  yo iba de gancho con mi abuela, quien sufrió raspaduras”, manifestó la joven.

Tras el golpe Natalia, no solo sufrió laceraciones y fuertes traumas en el vientre, sino que quedó inconsciente. “Caí de frente y por eso el bebé se me vino, quede inconsciente.  Tuve un golpe en la cabeza que originó un coagulo de sangre en el cerebro que se está desvaneciendo cuando vomito coágulos pequeños”.

Los gritos de auxilio alertaron a los vecinos, que de inmediato la ayudaron y trasladaron en un taxi hasta la unidad de urgencias del Hospital Universitario de Neiva ‘Hernando Moncaleano’ donde la intervinieron en la Unidad de Cuidados Intensivos para mujeres embarazadas.

En el año 2018 que acabó de terminar, en el Instituto de medicina Legal en Neiva fueron valoradas 78 mujeres víctimas de atraco que han resultado lesionadas. Algunas de ellas estaban en estado de embarazo, sin embargo se desconoce la cifra.

 

Un día vivo 

“A ellos los culpo porque por ellos se me vino mi bebé, era lo más hermoso que tenía…”, manifestó la joven en medio del llanto, a quien por el fuerte golpe en el vientre el bebé le nació tres meses antes de tiempo.

El 21 de diciembre, mientras Natalia esta inconsciente, las contracciones comenzaron a adelantar el trabajo de parto, originando que a las 10:30 de la mañana el infante naciera. “El corazoncito aún no estaba bien formado, de resto estaba bien, tenía de talla 33 y peso 7.600 gramos”, señaló con nostalgia la joven.

Mientras brotaban lágrimas, Natalia señaló su bebé murió al día siguiente, 22 de diciembre, a la misma hora que nació. 10:30 de la mañana. “No le alcance a dar ni leche, nació sin conocerme, lo vi cuando lo tuve, no me acuerdo mucho del bebé, porque lo metieron a la incubadora al tercer piso”, recordó la joven.

“Mi Dios sabe cómo hace las cosas”, expresó Natalia al señalar que la pérdida de su bebé al reiterar que fue por culpa de los asaltantes perdió a su hijo, “en la uci prenatal llore todos los días, viendo a las mamás con sus bebés. Ver a un recién nacido me hace un dolor”.

 

Varón 

“Yo me lo imaginaba cargándolo…”, expresó entre lágrimas y suspiros Natalia, al manifestar que el día del fatal asalto conoció el sexo del bebé “era un niño y su nombre Samuel David. Su hubiera sido niña se llamaría Mariana del Mar”.

La incertidumbre de saber si sería niño o niña, había hecho que Natalia aún no le comprara ropa, ni alistando su habitación. “La madrina ya me le había regalado los mitones, mediecitas y el primer conjuntico…solo le tenía eso, nada más y le tenía una alcancía donde todos los días le echaba monedas de 500 pesos…”, señaló la joven.

Recordó que ya estaba mirando la cama-cuna que adquiriría para el bebé. “Ya estaba averiguando por la cama-cuna, ya tenía la mitad ahorrada, para comprarla ahora en diciembre, mi papá me iba a dar la otra mitad, para comprarla antes del 31 porque después cobraban más”.

Señaló que con sus papás planeaban de cambiarse de casa, para que ella y el bebé estuvieran en una sola habitación. “Ya le había dicho a mi papá que nos trasteáramos para otra casa, porque solo son dos habitaciones donde vivimos, entonces quería una habitación para estar con el bebé”.

 

Reina y estudiante 

Natalia, quien entraría tercer semestre de Licenciatura Infantil  en la Universidad Minutos de Dios en Neiva. “Amo a los niños y en cinco años cuando termine la carrera voy a construir mi propio colegio. Y hacer una maestría en sicología infantil”, señaló Natalia.

La joven ya tenía planeado cancelar el semestre y dedicarle el tiempo completo a su bebé. “El otro semestre yo no pensaba estudiar en la universidad para dedicarme a estar con el bebé, prefería aplazar el semestre”.

La joven, egresada de secundaria del Instituto Técnico Superior, siempre soñó con ser reina, logrando varias coronas. “Desde pequeña he venido participando en reinados, a los 10 años en el barrio Calixto Leiva, después en el colegio en Noveno y Décimo, quede en los dos años de reina…”, manifestó la joven.

La más reciente corona que consiguió fue en el municipio de El Pital donde fue elegida Reina Municipal del Bambuco 2018-2019, para representar a la localidad en el Reinado Departamental de Bambuco en el 2019. “Ahora tendré que hacer la carta para entregar la corona…”, expresó Natalia Olivera.

Comentarios