El entonces teniente del Inpec Luis Francisco Perdomo Claros, habría liderado una falsa denuncia contra el dragoneante Milton Fredy Tovar León, quien fue condenado a 8 años de prisión.

Imprecisiones en las declaraciones y vacíos en las pruebas, fueron claves para que la sentencia condenatoria de ocho años de prisión contra el dragoneante del Inpec en la cárcel de Neiva, Milton Fredy Tovar León, fuera revocada.

La decisión fue adoptada por la Sala Cuarta Penal del Tribunal Superior de Neiva, al encontrar “enormes vacíos” en las pruebas aportadas por la Fiscalía en el juicio oral que adelantó el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Neiva contra el uniformado.

Tovar León, quien había sido condenado a ocho años de prisión en primera instancia por el delito de concusión, fue víctima de un montaje al parecer por el entonces teniente del Inpec, Luis Francisco Perdomo Claros, hoy capturado por irregularidades en la cárcel La Picota en Bogotá donde fungía como director en septiembre de 2018.

 

El montaje 

La vida del dragoneante Tovar León, cambió en segundos el 18 de septiembre del 2011, cuando fue capturado en la Terminal de Transportes de Neiva por efectivos del Gaula de la Policía, supuestamente recibiendo 550 mil pesos en un paquete de manos de Betty Núñez esposa del interno Luis Hernando Ramírez Moreno.

El dinero, según la denuncia de la mujer, era exigido por el uniformado para cambiar de patio a su esposo e impedir que fuera trasladado a la cárcel Las Heliconias en la ciudad de Florencia (Caquetá).

Ramírez Moreno, cuando ingresó al centro carcelario, con  la primera persona que tuvo contacto fue con el teniente Perdomo Claros, comandante de Vigilancia, quien lo ubicó en el patio 1B, ante quien días después radico la solicitud de cambio de patio por estar en una “olla, con mucho consumo de alucinógenos”, señala la sentencia.

Comienza el montaje contra el uniformado, cuando el interno, que se enteró que lo transferirían a la cárcel Las Heliconias en la capital caqueteña, y un compañero de reclusión ‘José N’, le comentó que el dragoneante Tovar León podría ayudarlo y cobraba por la gestión 550 mil pesos. “Podía parar el traslado y colaborar para que me enviara a Bogotá, según lo que me daba a entender él tenía ese tipo de manejo”.

Sin embargo reconoció el interno Ramírez Moreno que las decisiones de cambio de patio y traslado de cárcel las toma el Comando de Vigilancia en una Junta de Patios.

Sostuvo el interno que su esposa Betty estaba fastidiada  de tanta “llamadera” a exigirle  “plata” por el traslado abortado y por el cambio de patio. “Solo había llamado una vez…no la habían intimidado o hecho llamadas…”, señaló Betty a los investigadores del Gaula.

Su esposo fue trasladado a la sección cuatro de dormitorios, antes de la visita conyugal en la que le manifestó que estaba recibiendo unas llamadas donde le decían que tenía que pagar la plata, que se debía a su traslado. “Lo que significa que ella con anterioridad a esa fecha contacto al teniente Perdomo, que lo conoció en una finca que hay cerca de la cárcel”, señalan los magistrados en la sentencia.

Agregaron que esta situación explica la “meteórica reubicación de patio del interno…sutil sesgo que confirma la falta de coherencia del relato incriminatorio, trascendente en la medida que constituye un eslabón importante del meollo del asunto…”.

 

“Dudaron de la incriminación”

Betty al enterarse de la exigencia económica, le comentó a ‘Gloria N’, esposa de otro interno, quien le indicó que podría ser un engaño y la contactó con el teniente Perdomo Claros, que la llamó a los diez minutos, le aconsejó denunciar, que se encontraran y la llevaba al Gaula.

El domingo 11 de septiembre, a las 4:00 de la tarde, después de las visitas, Betty contactó al teniente Perdomo Claros, se reúnen en la Terminal de Transportes y van al Gaula a denunciar la exigencia económica.

En el Gaula, tras instaurar la denuncia arman el paquete señuelo, llama a Tovar León, le dice “aquí tengo el encargo que usted me hizo, por qué no nos vemos en el terminal, yo voy para Bogotá”, recordó las palabras de Betty el suboficial Emilio Cardona Hernández, jefe del Gaula.

En la terminal el dragoneante y ella se saludan de mano, le dio un beso en la mejilla, charlaron entre 5 y 10 minutos, y ella entrega el paquete, sin embargo el uniformado de forma inesperada se lo devuelve arrojándoselo a las piernas. “Los sabuesos visualizaron ademanes de cordialidad y afabilidad…los entendieron como contradictorios de la exacción…dudaron de la incriminación y la requirieron para que reconsiderada si se trataba de un error”, señaló el Tribunal Superior de Neiva.

Mientras Betty afirma que el dragoneante devolvió el paquete porque vio a los del Gaula, los investigadores niegan a la afirmación al señalar que ellos estaban en la sala de monitoreo de cámaras de seguridad del terminal observando. “Él alcanzó a mirar el sobre y al ver que contenía dinero se lo regresa a la señora…”, dijo Cardona al señalar que el capturado había manifestado que había ido a recoger unos documentos porque manejaba el tema de ubicación de los internos en los talleres y que pretendía llevar unas certificaciones de experiencia…”.

Los investigadores del Gaula manifestaron que la mujer, cuando es capturado el dragoneante Tovar León, manifestó que “no debía haber hecho eso…”, agregaron que camino al terminal la mujer dejó entrever que el funcionario del Inpec,  Perdomo Claros, propuso que “le ayudara en este caso y que él le colaboraba con el traslado del esposo de ella a Bogotá”.

Entre tanto el investigador del Gaula, Jorge Eliécer Otálora, manifestó que el teniente Perdomo suministraba toda la información del caso. “nos pareció particular porque la señora decía que ni le había colocado una cita, ni le había manifestado que tenía que llamarlo…”.

El teniente Perdomo Claros rechaza que sea un complot y que urdiera semejante tramoya, advierte que se sentiría utilizado de ser una noticia falsa, aunque destaca que sea inusual que un funcionario del Inpec reciba por fuera del establecimiento documentos para su diligenciamiento interno.

El presunto montaje contra el dragoneante Tovar León, habría quedado al descubierto con la declaración del interno Juan Carlos Paredes, quien manifestó que el septiembre de 2011, cuando estaba detenido en la cárcel conoció a Ramírez Moreno quien “se la pasaba llorando” para que lo trasladaran a Bogotá.

Sostuvo que le habían “cuadrado la libertad domiciliaria” con altos mandos y que solo debía “enredar a un comandante” para que lo cambiaran de cárcel.

Manifestación que, según los magistrados hace que la declaración del investigador Otálora sobre la exclamación de Betty tome relevancia, cuando dijo “yo no debí prestarme para esto” y que el teniente Perdomo Claros había pedido a ella “que le colaborara” denunciando al dragoneante Milton Fredy Tovar.

Agregaron que quedó entredicho la objetividad de las declaraciones de la denunciante y el teniente, “más aun cuando fue el referido funcionario el que lideró el relato de los hechos ante el Gaula mientras que la interesada se limitó a asentir lacónicamente con un “así es”.

La apelación de la sentencia de primera instancia fue hecha por el abogado Evangelista Méndez Barrera, defensor del dragoneante Tovar León, y quien dejó al descubierto varias de las contradicciones.

 

A la cárcel director de La Picota por recibir sobornos 

La jueza 12 de control de garantías de Bogotá envió a la cárcel al mayor Luis Fernando Perdomo Claros, director de la penitenciaría La Picota, en septiembre de 2018.

El oficial es señalado por la Fiscalía de recibir sobornos enviados del narcotraficante y exjefe de ‘La Oficina’, Byron Piedrahita para darle beneficios en el centro carcelario.

El ente investigador señaló que se pactó una suma de 30 millones de pesos para permitirle a Piedrahita, conocido con el alias del ‘Capo de Caucasia’ para permitirle el ingreso de sus familiares en horarios extraoficiales.

La primera entrega fue de 10 millones de pesos. Posteriormente recibió 20 millones por parte de un emisiario del narcotraficante en un reconocido restaurante ubicado a pocas cuadras de la Fiscalía General, en el occidente de Bogotá.

En ese lugar fue capturado por agentes de CTI de la Fiscalía General que grabaron todos sus movimientos e interceptaron las comunicaciones que sostuvo con los emisarios del extraditable.

Por su parte, Germán Guillermo Navarrete,  abogado del mayor Perdomo aseguró que su cliente fue víctima de una trampa que le tendió Piedrahita.

“No estamos hablando de la palomita de la paz, ni de un niño susceptible de amenazas, pero sí estamos hablando de un personaje que está colaborando con la Fiscalía para obtener beneficios en otro proceso. (Piedrahita) Es una persona muy peligrosa”, señaló Navarrete.

En el proceso la Fiscalía sostuvo que el mayor Perdomo incurrió en los delitos de enriquecimiento ilícito y concusión. El procesado se declaró inocente.

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