El [in]evitable final …

0
621

Adriana Camacho Vargas
Psicóloga

Camila y Daniel celebran su sexto aniversario este mes. Sienten que se aman y respetan el uno al otro pero su relación consiste principalmente de costumbres, rutinas, monotonía y poca pasión. Los dos son muy predecibles y por ende su relación carece de espontaneidad y estimulación excitante. Pero, es lo normal después de compartir un buen tiempo ¿no es así?. Concluyen ambos sin dejar de preguntarse si la vida se trata de seguridad, estabilidad, y rutina para ser felices. Lo preocupante aquí es que la felicidad no es lo que primero viene a sus mentes cuando piensan el uno en el otro. Todo lo contrario, una sensación de comodidad mezclada con tedio predomina y los lleva a explorar si es posible prevenir y transformar o aceptar con resignación que esto es el amor.

Con el tiempo, las parejas van acostumbrándose el uno al otro y de las primeras cosas que se reducen es el sexo. Triste pero cierto. De hecho, se ha notado que la cantidad de tiempo que dos personas han estado juntos en una relación sirve más como indicador del declive que se experimenta en frecuencia sexual que la edad de cada uno. Esa atracción apasionada que los consumía antes va reduciéndose con el tiempo. Sin embargo, cuando ambos hacen un esfuerzo deliberado en trabajar en los pequeños detalles para alimentar el bienestar y la satisfacción de la relación, para no dejar de sorprenderse y valorarse constantemente, mantienen el amor como fuente de felicidad y no solamente de comodidad.

Pero no hablemos sólo de sexo, porque el contacto físico no se reduce solamente a eso. Un abrazo o beso espontaneo, una caricia o agarrada de mano por muy insignificantes que parezcan se registran consciente o inconscientemente en el cerebro y provocan una reducción de cortisol, la hormona del estrés, incrementando las hormonas del amor que construyen confianza, intimidad y fortalecen el lazo emocional entre los dos. Así que si lo suyo no es andar terminando y empezando relaciones nuevas cada vez que no se sienta satisfecho, ni tampoco resignarse a vivir en la zona de confort del amor, debe esforzarse por hacer de su vida y la de su pareja más emocionante porque el amor eterno, según el Dr.  Rodolfo Llinás, es de inteligentes!

 

 

 

Comentarios