Patriciia Ramírez Perdomo tiene 22 de edad, el 17 de abril de 2017 sufrió un accidente que le dejó un fractura de fémur, tibia, peroné y rotula grado III B en la pierna izquierda.

A ella le colocaron un fijador temporal mientras sanaban las rupturas. Sin embargo, el periodo de tiempo se alargó por una presunta negligencia médica por la que Patricia no ha sido intervenida de nuevo para extraerle el fijador.

“Ya voy a completar dos años con este fijador que solo debía haber tenido seis meses. De tiempo un para acá estoy sintiendo dolores insoportables en la pierna, hay días que escasamente me permiten pararme para ir al baño” señaló la afectada.

Según Patricia, las secuelas han sido insoportables y los dolores cada día aumnetan.

“Por estar así tanto tiempo, todo se empezó a desajustar y eso hace por consiguiente que se mueva el hueso donde tengo la fractura, y como si fuera poco uno de los clavos se aflojó desde el hueso y cada vez hago un movimiento tengo que soportar el dolor que produce el clavo moviéndose entre tu hueso la carne y la piel”, detalló Ramírez Perdomo.

Debido a todo este largo proceso que ha tenido que vivir la joven oriunda del municipio de Garzón, sus estudios, su trabajo y su vida quedaron pausados por las graves heridas que le trajo el accidente y su tortuosa recuperación.

“Tuve que dejar atrás todo mi estudio, mi trabajo, mi vida y todas las oportunidades que pude haber tenido en pocas palabras todas mis aspiraciones quedaron pausadas han sido días duros de dolor, llanto, tristeza e impotencia pero también se que Dios hace todo a su tiempo y por alguna extraña razón me puso en esta situación a mis 22 años debería estar sacándole el mayor provecho a la vida no atada a unas muletas sin poder caminar y escasamente poder hacer cosas postrada en una cama”, añadió.

Patricia y su familia piden a la EPS Comfamiliar que atienda lo más pronto su caso ya que se han comenzado a ver indicios de una profunda infección en su pierna lo que incremente el riesgo. Para la joven el tiempo está corriendo en su contra.

“Ya no debería tener ese fijador por más tiempo y que se esté moviendo adentro aumenta el riesgo de infección tanto en los tejidos como en el hueso lo que a largo plazo hasta podría ser probable que me amputaran la pierna si llegará a contraer alguna infección en el hueso”.

La joven además dijo a LA NACIÓN que su caso ya está en manos de la Superintendencia de Salud desde el pasado 24 de diciembre sin obtener, hasta el momento, alguna respuesta.

Comentarios