Alejandro Serna

En Neiva el clima es cada vez es más incesante y sofocante, por estos días el aumento de temperatura ha arreciado, oscilando entre los 37 a 40 grados centígrados bajo sombra, siendo  motivo de todo tipo de “memes” y bromas en las redes sociales, de quejas e incomodidades de los propios neivanos y  visitantes, pero que en el fondo, es el reclamo y el deseo de verdaderas gobernanzas climáticas territoriales para hacerle frente al calentamiento de nuestro entorno.

Cabe anotar que el interés social por el medio ambiente ha ido en aumento en las últimas décadas, esto se encuentra reflejado en las numerosas leyes promulgadas sobre los diferentes aspectos ambientales. No en vano, nuestros agentes gubernamentales en representación del interés de la comunidad han propendido por  dictar leyes, diseñar políticas ambientales y de ocuparse especialmente de que las mismas se cumplan a través de los mecanismos coercitivos, pero que de nada sirven, si nosotros no aportamos un granito de arena en la construcción de cultura ciudadana ambiental.

De ahí que Neiva debe entrar en la onda ambiental, una urbe sustentable en donde todas las fuerzas vivas ciudadanas, civiles y comerciales, gremiales, académicas y políticas, hagamos un accionar para la construcción de una agenda pública ambiental, que conlleve ejecutorias, mucha conciencia de protección del medio ambiente y estratégias para la mitigación del calentamiento global a partir de la utilización de nuevas tecnologías verdes.

Como me gustaría que Neiva entrara a la era verde, donde lograra la habilitación de senderos ecológicos urbanos, con azoteas de edificios o techos de casas con espacios verdes, con adecuación de parques públicos con menos concreto y con más ambientación de zonas ecológicas generadoras de sombra y piletas públicas de agua para refrescarnos ante el picante sol del mediodía.

Que bueno sería que en esta tierra de promisión, todos entraramos en la onda ambiental, para que dejáramos de construir separadores viales en concreto y optáramos mejor por zonas verdes con vegetación ornamental floral resistente a nuestro clima, como lo hacen en otras ciudades capitales.

Ojalá, que una vez habilitados los 60 kilómetros de cicloruta y carriles exclusivos para ciclistas prometidos por este gobierno municipal, estos pudieran ser complementados con un plan masivo de arborización o sombra vegetal, para que este medio de transporte (bicicleta) pudiere ser más popular y eficaz a cualquier hora del de día.

Pienso que debemos trabajar en la protección de nuestras fuentes hídricas, en el uso de nuevas tecnologías y energías limpias, en acciones de renovación y planificación urbana con el nuevo POT, en la consolidación de una política pública municipal para la reducción en emisión de CO2, así como reforzar la pedagogía para concienciar a las personas sobre la importancia del reciclaje en la fuente, aspecto que sí lo hacemos unidos, podremos lograr que nuestra amada Neiva este en la onda ambiental.

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