Germán Palomo García

De acuerdo con el DANE, la inflación para todo el 2018 cerró en 3,18%, inferior en 0,12 puntos porcentuales la cifra estimada por los analistas y el propio Banco de la República de 3.3% que aquí habíamos señalado en anterior comentario. Este resultado representa un aumento en el poder adquisitivo de los colombianos con relación al incremento  en el salario mínimo que fue de 6%. El salario real (descontada la inflación) se incrementa entonces en 2.82 puntos porcentuales. Sin embargo, tal como lo señala la revista semana en el especial que transcribe este diario los domingos, educación, salud, vivienda y transporte superaron el promedio pero alimentos, otros gastos, vestuario, comunicaciones y diversión se ubicaron por debajo del promedio lo cual facilita al gobierno para controlar estos factores distorsionadores de este importante indicador. En educación, por ejemplo, el movimiento en favor de un aumento de la inversión en educación pública puede ayudar significativamente a estos propósitos. Lo cierto es que habrá más capacidad de consumo interno por este diferencial y es otro de los factores de reactivación de la economía como los previstos en la Ley de Financiamiento recién aprobada en cuanto a los beneficios a las unidades empresariales en sectores calificados como estratégicos como la llamada economía naranja. En cuanto a Neiva, la inflación total para el 2018 fue menor al promedio nacional: Cerró en 2.84%, uno de los mejores resultados comparativamente con la cifra del país pues Neiva siempre estaba, en promedio, dos puntos porcentuales por encima de la cifra promedio/país. Si lo comparamos con el incremento en el salario mínimo, de nuevo tendríamos que decir que “el bono salarial” para los huilenses es mayor ya que el aumento del salario mínimo es, prácticamente el doble que la tasa de inflación y mejor que el IPC de ingresos bajos que fue, según la misma fuente, 3,02%.

Tal como lo observamos en anterior comentario, el que el poder adquisitivo se fortalezca invita a consolidar la oferta con productos de fabricación local y no solo de importación (foránea o del exterior del país) para contribuir a que la economía local genere más recursos que recirculen en nuestras actividades y reducir así  la condición de expulsores de capital, además de atraer capital foráneo

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