Norberto Antonio Castaño Buitrago

 

Se afirma que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Sentencia oportuna de recordar cuando, en el mes de octubre próximo, los colombianos estaremos eligiendo gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, muchos de los cuales hoy son noticia, no tanto por  sus buenas acciones sino -por el contrario- por estar inmersos en hechos de corrupción o que han utilizado los recursos del Estado en beneficio propio o de sus amigos o la mal llamada “rosca” política.

Devolvamos el tiempo: hace cuatro años quiénes eran, cómo actuaban y cómo se expresaban esos personajes. Eran adalides de la verdad, defensores de lo público, inmaculados redentores. Y nosotros, “Juan Pueblo”, o llamados electores cómo actuábamos, qué reclamábamos. Si mi memoria no me falla, eran los mismos políticos y los mismos discursos de toda la historia del país. Promeseros o, como diría un abuelo, “encantadores de serpientes” y nosotros “Juan Pueblo”, el mismo de siempre viviendo de ilusiones y esperando que esta vez sí nos cumplan.

Qué hacer entonces, cómo romper esa triste “cadena”, cómo transformar una sociedad que se acostumbró a vivir de engaños, de promesas, de palmaditas en la espalda o un abrazo fariseo de campaña política. Aún estamos a tiempo, estamos iniciando el año, tiempo suficiente para con la razón y no con el corazón, el próximo 27 de octubre elegir a quienes deben guiar los destinos del municipio y el departamento.

Algunos preguntarán: ¿Pero hay de dónde escoger? Estoy seguro que sí, pero tendrá que ser una elección muy bien pensada. Reflexionemos sobre esto: si para ser elegido gobernador el candidato “invierte” 5 mil millones de pesos, si para ser elegido alcalde se “invierten” 3 mil millones de pesos, si para ser diputado se “invierten” 500 millones de pesos y para ser concejal de Neiva se invierten 150 millones de pesos, en cuatro años… ¿cómo se recupera esa inversión? Si hacemos cuentas, con el ingreso que cada uno logre por su trabajo honesto es imposible “recuperar” lo invertido. El próximo 27 de octubre no “venda” su voto, porque quien se lo compre luego deberá “robar” para pagarle.

¡Ah! Y no justifique sus malas decisiones con el viejo argumento “que si otros lo hacen por qué yo no”. Partamos de esta frase: “SI YO CAMBIO, CAMBIA EL MUNDO”.

Espero sus comentarios a mi correo: norbertico47@hotmail.com o al Whatsapp 320 8874477

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