Nació el 13 de junio de 1983 en San Andrés, Tello en el seno de una familia agricultora, conformada por Severino Silva e Irma Gómez, un hogar donde recibió respeto y amor. Tiempo después llegó a Neiva donde comenzó su vocación.

‘Yo Me Llamo’ duró un par de meses y muchos vieron a Robinson Silva, desde el principio, como ganador. Sin embargo, lograr este triunfo le tomó 17 años. Se podría decir que el programa lo encontró a él en el momento más crítico de su vida y fue a través de esta gran aventura que logró salir a flote y conquistar el corazón de todos los colombianos con su voz que revive al ‘Ruiseñor de América’.

¿Cómo fueron sus inicios?

Desde pequeño trabajé en el campo con mis papás, haciendo todos los oficios de una finca, pero me di cuenta que era muy duro para el campo poder surgir, ya me habían dicho que tenía una buena voz y de ahí nació mi sueño de cantar.

Ahora bien, en el territorio donde nací se hacen concursos de música campesina y era costumbre que cada uno cargara su guitarra, nos reuníamos a hacer el jolgorio y por ahí comenzó a nacer la ‘piquiña’ de la música. Ya llegó un momento en el que debía decidir entre la música o seguir con el oficio del agro, tomé la decisión de volarme a los 13 años de la casa.

¿Qué paso luego de huir de casa?

Llegué primero a Neiva y no me fue muy bien, estaba muy joven, era inocente y no tenía conocimiento de la maldad que podía existir en las calles. Recién llegado acá me robaron todo lo que traía y me atacaron con un destornillador. Sin embargo, yo tenía claro lo que quería lograr y comencé a rebuscar a través del canto.

¿Cuál fue su primer instrumento?

Recuerdo que la primera guitarra me la regaló un carpintero. Él la tenía colgada y me dijo que iba a hacer una matera con ella porque tenía un hueco en la parte de atrás, yo le dije que me la diera porque la necesitaba, así que le pegué un pedazo de tiple en ese hueco y le puse unas cuerdas que las sacamos de la guaya de una bicicleta.

Con guitarra en mano, comencé a ir a todos esos negocios de “mala muerte” donde un niño de mi edad, no debería entrar. Terminé estudiando en el conservatorio en el año 97 que se juntó con el inicio de mis estudios en el colegio Utrahuilca. Estas dos cosas permitieron que comenzara a participar en los concursos del colegio a nivel departamental.

Sin embargo, me iba sin permiso a tocar a billares para poder ganar dinero. Gracias a estos encuentros nocturnos, me di a conocer y fueron saliendo mis primeras presentaciones en pueblitos, en este punto dejé todo botado por irme para la capital.

¿Qué sucedió en Bogotá?

Allá llegué hace 17 años o más, donde comencé con la lucha de interpretar a Julio Jaramillo, pero las cosas no fueron fáciles y boté la toalla. Pasaron situaciones feas que no quiero recordar y me devolví para Gigante con mi hijo de brazos, ya me quería olvidar de la música porque quedé en ceros.

¿Por qué tomó la decisión de entrar a este concurso?  

Yo no quería presentarme porque ya lo había hecho varias veces y no pasaba los filtros por la cantidad de gente que se presenta. Sin embargo, mi familia me animó. Me presenté en Bogotá y para mi sorpresa, esta vez sí salió. Esta oportunidad llegó en el momento más difícil de mi vida. Agradezco mucho a mi familia por animarme, levantarme y a Dios por permitir que en esta oportunidad sí sucediera.

¿Cómo fue la experiencia en ‘Yo Me Llamo’?

Lo más difícil fue tratar de perseverar en lo que nos pedían, pero por medio de eso ocurrieron otras cosas, donde tenía que olvidar, porque se puede decir que tenía un corazón roto. Yo no estaba tan mal, tenía una vida modesta, pero caí en un punto donde me sentía muy desesperado y estando en el programa, todo ese tipo de cosas me ayudaron a superarlo.

Por un momento de mi vida decidí dejar todo y si no fuera por el programa, ahora mismo estaría en la finca de mis papás trabajando. Todavía no me acostumbro que la gente me reconozca, el recibimiento que me hicieron en Neiva fue muy bonito y me di cuenta que esto es sensacional y no me lo esperaba ni en sueños.

¿Qué hará con el premio?

Comprarme la casa que tanto quiero para asegurar mi futuro y el de mi hijo. En estos momentos estoy radicado en Gigante, pero tengo que hacer muchas cosas y me la paso de viaje. Yo sé que en algún momento todo esto va a pasar y seguiré en Gigante, normal.

¿Cuáles son sus planes?

Por ahora, cantar como Julio Jaramillo y ya llegará un momento donde nos preparemos para un proyecto musical de la mano de Luis Alberto Posada. Ahora estoy enamorado de la vida y de todas las cosas que estoy viviendo, he podido sentir el cariño de la gente.

¿Cuál es la clave del éxito para usted?

Insistir y resistir, mi lucha fue durante 17 años. Dios hace las cosas muy bien, porque yo pensaba que iba a fracasar por completo y no, este era el premio que él me tenía guardado. Yo digo que mi vida se puede asimilar a la de Job, me he dado cuenta que los milagros si existen y yo sé que hay personas que han sufrido mucho en la vida, pero Dios tiene guardadas sus cosas y la felicidad, cuando llegan, es rotunda.

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