Luis Alfredo Ortiz Tovar

Terminando el año decíamos que una de las grandes deudas como sociedad, es la de volcar los ojos a la manera dolorosa y triste con que se trata a la mujer. Pecados esos sí mortales como la violencia física, psicológica contra ella, el seguir en muchos de los casos tratada como objeto, y mirar cómo las penas impuestas por la justicia parecieran mas bien una burla contra ellas mismas, son reflejo de lo misógina que sigue siendo nuestra sociedad. Y ahora en los albores del nuevo año con el que empezamos a girar, invito a que reflexionemos por una sociedad que entiende el valor que representa, y el alcance que le debemos dar a la dignidad humana, que visto no desde lo filosófico, ni de lo jurídico, sino de lo meramente existencial, no es otra cosa que nuestra propia libertad, el deseo por lo justo, el amor por los demás, e incluso el gusto por el arte, la música, el esparcimiento. Y porqué lo menciono, justo porque cada vez nos sumergimos mas en la sociedad del consumismo, del materialismo puro, por la ambición de los grandes ricos del mundo de querer cada vez tener mas, a riesgo de arrasar con la biodiversidad, el medio ambiente, desconociendo sin piedad las necesidades de los demás, aprovechando la falta de oportunidades de los otros, que no por carencia de decisión, sino de posibilidades, no lograron la superación.

Bogo por quienes creen que la riqueza no está en lo material, sino en el grado de espiritualidad con que actúan para apoyar al menesteroso, por quien considere que el dinero no es el fin, sino el medio con que se puede ser feliz auspiciando a quien no posee, por quien defiende no con fanatismo, sino con sensatez que nuestro planeta es de todos, y no de quien tiene mas capacidad para aprovecharse de èl, por quien siente que la mayor realización es el amor propio para compartirlo, por quien en pleno siglo veinte comprenda que no hay mayor satisfacción que la solidaridad. Por ellos, que por desventura son unos pocos, bogo.

Siento que seguimos equivocándonos en nuestras preocupaciones, en la forma con que invitamos a nuestros hijos a estudiar para ser alguien en la vida, logrando una profesión u oficio para afrontar la competencia que el mercado cada día hace mas difícil, en la educación que impartimos en las aulas, pues producto de lo que se enseña incluso en las mejores universidades del mundo, los científicos, en desafío de las propias leyes naturales, generan conocimiento para invertirlo en la destrucción de lo que la tierra nos donó con gratuidad.

Iluso o no, invito por un instante a que reflexionemos por nuestra dignidad humana, y comprendamos que como esencia somos solamente una parte de los seres vivientes, y que debemos reordenar nuestro propósito en la casa de todos.

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