ALEXANDER MOLINA GUZMÁN

 

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, pasó por Colombia y dejó en claro que la gran preocupación de su gobierno es el aumento de cultivos de coca en Colombia. Esta gran preocupación se opacó por la declaración final que hizo el presidente Iván Duque, en la cual dijo que “hace 200 años, el apoyo de los Padres Fundadores de los Estados Unidos a nuestra Independencia fue crucial”. Es una afirmación que la misma historia se encarga de desmentir. Pero sí es una declaración que no sólo tergiversa la historia de la independencia, sino que sigue dejando al país como un “ducado” al servicio del “gran reino del norte”.

Pero volviendo a la gran preocupación de los Estados Unidos es preocupante, valga la redundancia, que ellos sólo se inquieten por las casi 200 mil hectáreas de coca sembradas en el país y no digan nada frente a 1.141.748 de kilómetros cuadrados sembrados de corrupción; es decir, ¡todo el país! Es que el narcotráfico es la expresión de la corrupción que se da no sólo en Colombia, sino que se da también en los Estados Unidos. Si Colombia es el primer productor de coca del mundo y Estados Unidos el primer consumidor, lo son porque la corrupción es la que origina que el narcotráfico sea un gran negocio acá y allá. Por eso, una cosa también queda clara: Si al gobierno de los Estados Unidos no le preocupa que Colombia se haya convertido en una cleptocracia, es porque la cleptocracia también es una dictadura allá.

Bastaría con leer el libro Reflexiones sobre corrupción política, de Peter de León, para saber que el sistema de gobierno de los Estados Unidos es una cleptocracia en donde los sobornos, el clientelismo, el nepotismo… están a la orden del día. Incluso, la serie de televisión “House of Cards” también nos recrea acerca de esa cleptocracia norteamericana que se ha vuelto un estilo de vida internacional (el caso de Odebrecht es una prueba más) que degrada moralmente a las instituciones públicas y privadas, y le roba la democracia al pueblo.

Es que nunca hay, ni la habrá creo yo, una declaración oficial del gobierno norteamericano condenando la dictadura de la cleptocracia que se ha impuesto en Colombia desde los tiempos de la colonia, porque sencillamente es la misma que se ha impuesto allá. Fíjense que el poder de los Estados Unidos no radica en lo moral porque no lo tiene, su poder está centrado en lo económico, en lo militar y eso es lo que esa cleptocracia hace valer para imponer “orden mundial”.

 

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