Francisco José García Lara

Ahora resulta que en este país del sagrado corazón es más grave dejar de reportar un pagaré por $50 millones en una campaña presidencial que haber recibido mordidas por el mismo valor pero en dólares, o ser cómplice de esas coimas.

Según las incontrovertibles pruebas que se conocen no hay duda que Odebrecht repartió dineros a políticos y lobistas para conseguir el contrato de la ruta del sol, pero además entregó significativas cuantías a las campañas presidenciales de Santos y Zuluaga en el 2014, a esta última con la participación del actual presidente.

Cuando en el senado se adelantaba el debate al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, sobre el silencio encubridor con relación a los hechos antes mencionados, apareció muy oportunamente un video del senador Gustavo Petro contando un dinero en efectivo.

Posteriormente la fiscalía, dirigida por Martínez por supuesto, realizó un allanamiento a la residencia de quien filmó el video en cuestión encontrando convenientemente un pagaré de la campaña presidencial de Petro que al parecer no fue reportado a las autoridades correspondientes y con una agilidad sorprendente lo envió a la Corte Suprema para que investiguen al entonces candidato.

En medio de este maremágnum de acontecimientos la atención se desvió hacia el video y el pagaré, por consiguiente los medios de comunicación se dedicaron a resaltar la noticia para sembrar dudas y dejar de lado las certezas sobre la corrupción que ha rodeado los contratos de la ruta del sol.

Mientras en los países vecinos los expresidentes y principales dirigentes están presos o respondiendo por las dadivas que recibieron de la multinacional brasilera, en Colombia andan libres, dictándonos catedra de moral amparados en la impunidad y hasta les queda tiempo para fungir como defensores de prófugos en audiencias realizadas en otros países.

No soy seguidor de Gustavo Petro, aquí lo he dicho y ratificó que es muy parecido en lo mesiánico y en su talante al “gran colombiano”, pero considero que no es aceptable que se pretenda sacarlo del juego democrático a punta de procesos penales basados en pruebas dudosas y contradictorias.

Si Gustavo Petro cometió un delito que lo investiguen y lo juzguen, pero que antes de él sienten en el banquillo de los acusados a todos aquellos que involucrados con Odebrecht, es decir a dirigentes políticos, al fiscal general, a los dueños de grupos económicos, los mismos que como supuestos intocables pretenden seguir manejando esta atribulada patria a su antojo para continuar con sus andanzas, gobernándonos y enriqueciéndose a costa del erario.

garcia.francisco@javeriana.edu.co

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