Jose Joaquin Cuervo Polanía

“Hagámonos pasito”, es un dicho al que algunos le hacen significar una invitación a pacificarnos,  una invitación a respirar,  a pensar y sentir muy bien antes de hablar (o escribir).  A tener cierta alteridad. Creo personalmente que la expresión colombiana de “Hagámonos pasito” es más perspicaz de lo que hemos creído. Hacerse pasito es más bien una amenaza que acompaña  la convicción que en este país todos tenemos “rabo de paja”. Hagámonos pasito más  bien, porque todo colombiano tiene “su guardado”.  Una invitación a no declarar guerras o a no quemar naves porque juntas partes saldrían derrotadas, una vez quemadas las naves no hay retorno para nadie; en donde para gobernar hay que olvidar, en donde cada voluntad tiene su precio.

El mensaje final con sabor a chantaje que se desprende de las oscuras estratagemas  que están en las antípodas del debate democrático que socarronamente muchos políticos dicen promover  es siniestro: Hagámonos pasito, porque todos estamos untados.

Los millones de dólares que repartió Odebrecht también calaron en la conciencia de muchos silentes que prefirieron  no marchar y mucho menos pedir la renuncia del fiscal. Muchos abogados y hombres pragmáticos están convencidos de que el fin justifica los medios.

Untados por diversas razones: Alejados de la ética pública, hemos actuado incautamente sólo para lograr resultados, proclamando el lema maquiavélico de que el fin justifica los medios. “Comportamientos que bordean la ilegalidad, tolerados para quienes ostentan el poder, pero que serían judicializables en cabeza de “los de ruana”.

El país de doble moral en el que todos estaríamos untados; porque hemos cohonestado con la extrema derecha o con la extrema izquierda, en el que tenemos que reprocharnos mutuamente uribistas y petristas, país en el que  exaltamos la figura del  Capo Escobar no sólo por vivo, por rico, por su ascenso social,  sino también por su comunión con los pobres en su programa Medellín sin tugurios. “Hagámonos pasito”. ¡Pobrecitas las mulas de alerta aeropuerto! No las reprochamos, también haríamos lo mismo: “Hagámonos pasito”.

“Cierta comunión y unidad de todos los que hemos ostentado cargos públicos. “Hagámonos pasito” los políticos, “hagámonos pasito” entre funcionarios públicos, háganse pasito los ricos porque saben que frente a  la ganancia, todos actuamos de la misma forma. Una invitación que hemos hecho también amenazante: “entre bomberos no nos pisamos las mangueras” “Hagámonos pasito” porque ninguno tiene autoridad moral.

La fórmula de la corrupción planetaria: “hagámonos pasito” porque nadie está exento de llegar a pensar así. Todo se compra y todo se vende. La abundancia y el confort derrotan a  la moral y  a la ética, entendemos la vida como el crecimiento permanente y eso crea el caos: “Hagámonos pasito”

 

 

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