El volcán Nevado del Huila registró 177 eventos sísmicos, 67 relacionados con procesos de fracturamiento de roca.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

Una serie de sismos en cadena registrados en la mañana de ayer revivieron las alarmas y puso en evidencia las amenazas potenciales.

El Sistema Geológico Colombiano reportó siete temblores en menos de cuatro horas. El más fuerte ocurrió a las 7:32:24 hora local, a  una  profundidad  de  9 kilómetros, magnitud local 5.4, con epicentro en el municipio de Planadas (Tolima)  a 12 kilómetros al noroeste del Pico Central del volcán Nevado del Huila,

El evento superficial estuvo  precedido  de  un  sismo  de  magnitud  local  3.4,  localizado en el mismo sector con  711 réplicas, algunas de ellas con magnitudes locales superiores a 3.0 y reportadas como sentidas en áreas aledañas  a  la  zona  epicentral.

El sismo principal se sintió en varias regiones del país. Sólo se  reportaron  daños en viviendas, vidrios rotos y caídas  de roca,  en  el  municipio  de  Páez.

“Si bien es cierto que  los sismos están localizados en el área de influencia del volcán Nevado del Huila, una zona tectónicamente activa, estos eventos no  se  localizan  debajo  del  edificio  volcánico y no han afectado otros parámetros del monitoreo volcánico”, confirmó el organismo estatal encargado de la vigilancia y monitoreo volcánico.

Los temores coincidieron con la conmemoración del terremoto en el Eje Cafetero ocurrido el 25 de enero de 1999 y cercano al movimiento telúrico ocurrido en el Huila el 9 de febrero de 1967, hace 52 años.

En el mapa global de riesgo sísmico, el Huila está en primer orden. Las características geológicas de la zona registran una alta probabilidad de ocurrencia de eventos sísmicos de significativa magnitud. Sin embargo, pese a la intensa actividad se mantiene estable y en alerta amarilla. El volcán Nevado del Huila sigue activo aunque calmado.

Según la red de vigilancia entre el 15 y el 21 de enero de 2019, se registraron 177 eventos sísmicos, 67 estuvieron relacionados con procesos de fracturamiento de roca  (tipo VT)  y 110 con  la  dinámica  de  fluidos  dentro  de  los  conductos volcánicos. De estos últimos 107 fueron  catalogados  como  eventos  de  largo  periodo  (tipo LP) y tres como pulsos de tremor de bajo aporte energético (tipo TR).

Las imágenes obtenidas durante esa semana evidenciaron baja desgasificación del sistema volcánico.

“Los sensores para el monitoreo de la deformación del suelo,  campos magnéticos y ondas de infrasonido, no registraron variaciones asociadas con cambios en la actividad volcánica” consignó el organismo especializado.

“Por  lo anterior, se concluye que durante el período evaluado  el  volcán  continuó  presentando un comportamiento estable”.

En contraste, el volcán Nevado del Ruiz presentó un aumento significativo, tanto en el número de sismos como en la energía sísmica liberada, respecto a la semana inmediatamente anterior. Los sismos fueron localizados principalmente en el sector Occidente-Suroccidente, a 4.7 km del cráter Arenas y, en menor proporción, en los sectores nororiente, sur-suroriente del volcán y en el cráter.

Mapa de amenaza sísmica

En peligro

Por su ubicación geográfica, Colombia es una de las regiones más propensas a sismos que hay en el mundo. El Huila con Putumayo Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Santander y Norte de Santander están en zonas de alto riesgo, según el mapa de amenaza sísmica documentado por Ingeominas.

Además, es  altamente propensa a la acción de eventos severos de erosión, erupciones volcánicas, deslizamientos, crecientes torrenciales, avalanchas, desbordamientos, inundaciones e incendios forestales.

Aunque los sismos son impredecibles, algunas regiones son más propensas a este tipo de fenómenos. El Nevado del Huila, en permanente actividad sísmica desde hace varios años, genera un riesgo potencial.

Los recurrentes temblores registrados en el municipio de Colombia confirman esa vulnerabilidad. Pero no es el único municipio el peligro.

Por lo menos otros 15 municipios del Huila, con fallas geológicas activas,  están en este mapa de amenaza comenzando por Neiva, Acevedo, Algeciras, El Agrado, Aipe, Baraya, Colombia, Garzón, Guadalupe, La Argentina, El Pital, Suaza, Teruel y Tesalia.

Los 37 municipios del Huila figuran en el mapa de riesgos como altamente propensos a amenazas por erosión, erupciones volcánicas, deslizamientos, crecientes torrenciales, avalanchas, desbordamientos, inundaciones e incendios forestales como ocurre en las terrazas del río Magdalena y en las 16 cuencas hidrográficas.

En el sur del país están las principales fallas geológicas (Romeral, del Borde Llanero, la Chusma-La Plata y la falla del Magdalena). En el Huila se han identificado tres zonas donde han ocurrido actividades volcánicas.

La cadena volcánica localizada sobre la Cordillera Central y conformada por el Volcán del Nevado del Huila con seis centros eruptivos, el complejo volcánico de los Coconucos con 15 centros eruptivos; constituidos por el Volcán Puracé, el Volcán Pan de Azúcar y el volcán Sotará.

Según Ingeominas por lo menos un 7% del Huila registra una amenaza volcánica potencial de diferente nivel especialmente en  los municipios de Acevedo, San Agustín, Isnos, La Argentina, La Plata,  Oporapa y Saladoblanco. En esta existen varios conos volcánicos de poca elevación que han registrado erupciones con flujos de lava y depósitos piroclásticos.

En Acevedo, según  el organismo oficial se han detectado flujos de lava basáltica meteorizados, sin que se haya logrado identificar su origen.

Según la zonificación de la amenaza volcánica, las áreas de riesgo están las áreas  más cercanas al cráter y próximas al río Páez por donde descenderían los flujos de lodo y escombros como ocurrió en junio de 1994. Ese mapa de riesgo se mantiene actualmente (Ver Gráfico).

Mapa de amenazas

En primer lugar aparecen los  desbordamientos e inundaciones; en segundo lugar, las avalanchas, los derrumbes y las remociones en masa. Le siguen las sequías y los incendios forestales y en último lugar los sismos y las amenazas volcánicas.

Los fenómenos de remoción en masa, asociados a las precipitaciones se presentan  con mayor impacto en el centro y sur del Huila, mientras que la erosión es más notoria en la zona norte. Los hechos sucesivos ocurridos en los últimos años confirman la alta vulnerabilidad y la fragilidad ambiental.

 Amenaza alta por erosión

Por lo menos el 50% de las cuencas hídricas del Huila presentan déficit de cobertura vegetal. Esta circunstancia afecta drásticamente la regulación de caudales de los ríos, acelera erosión y facilita los deslizamientos

Los suelos sin cobertura pierden la capacidad de retención de escorrentía superficial, causando en tiempo de lluvia grandes caudales cargados de sedimentos que afectan los sistemas de suministro de agua a la población, al destruir sus bocatomas y colmatar los sistemas de tratamiento.

La amenaza hidrometeorológica ha sido recurrente no solo por altas pendientes y las precipitación en diferentes épocas del año. El incremento de la deforestación  provoca la ocurrencia de avalanchas,  flujos torrenciales y taponamiento o represamiento de cauces en las 17 cuencas hidrográficas.

El 84% de los municipios del Huila amenaza alta por la alta hidrología.  En el Huila existen claramente identificados 1.198 sitios  críticos por amenazas naturales.

Por sus características topográficas y su régimen hidrometeorológico particular, el Huila cuenta con grandes extensiones susceptibles inundaciones en las partes bajas de las cuencas y en los valles de los principales ríos, incluyendo el Magdalena.

Las remociones en masa, comunes en las vertientes de la cuenca del río Las Ceibas y Neiva – Balsillas – Guayabal, entre Huila y Caquetá, han ocasionado

La avalancha ocurrida el 21 de febrero de 2017 en Campoalegre puso en evidencia las amenazas. En la vereda Buenavista, (Campoalegre) se viene acrecentando desde hace varios años un deslizamiento complejo que al reactivarse podría represar la quebrada Las Tapias.

Lo mismo puede ocurrir en la margen derecha del río Yaguará, en la confluencia de los ríos Iquira y Callejón.

Según el mapa de riesgos, en Iquira vienen ocurriendo fenómenos de remociones en masa concretamente deslizamiento rotacional, caída de rocas y desprendimiento de materiales (reptación)

Una posible reactivación de estos fenómenos podría afectar el cauce del río Yaguará y por lo tanto las zonas de cultivos aguas abajo. En las terrazas medias y altas del río Magdalena  hay graves amenazas por erosión.

 

Comentarios