Froilán Casas Ortiz

El presente, es el mejor tiempo. El pasado ya pasó y el futuro no ha llegado. No te quejes del pasado, el pasado no tiene arreglo. ¿Para qué te maltratas por los errores cometidos? No te insultes, ten autoestima. Reconocer el error es ganar la verdad, reconoce tus yerros con realismo y toma el camino de la recuperación. ¿Para qué vives consultando la bola de cristal si el futuro depende de la manera como vivas el hoy? No seas irresponsable, construye tu futuro con diligencia y perseverancia. No le eches la culpa de tus errores a los demás, tú eres el constructor de tu propia historia. No acudas a la pitonisa de turno para encontrar el resultado del mañana, asume con responsabilidad y dedicación el presente y pronto verás los resultados. El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista, ajusta las velas. Por favor, ponle seriedad a tu vida y entonces el mañana será promisorio; nada viene por arte de magia o generación espontánea, todo tiene antecedentes; si siembras vientos, cosechas tempestades. Por ahí dice la sabiduría popular, -que es tan sabia-: Si no quieres ver tus mulas matadas no las mandes a viaje. Te quejas de tu cirrosis hepática cuando te la has pasado bebiendo, ¿entonces? Tienes un accidente automovilístico y te quejas, pero si eres un bebedor empedernido. Si tu cónyuge no te aguanta, ¿no te das cuenta lo asqueroso que eres? Para qué preocuparte del mañana si cada día tiene su preocupación, asume con responsabilidad el reto de hoy y verás la cosecha que se avecina. No saques el paraguas antes de que llueva, sé previsivo no obsesivo. No olvides: el que siembra tacañamente, tacañamente cosecha. ¿Qué estás sembrando hoy? Hay personas que cuando salen de su trabajo por la pensión de jubilación, sus compañeros echan pólvora. ¡Ah, qué alivio cuando no está fulano (a)! Que sientan vacío cuando no estás y lamenten tu ausencia. Tú te ganas los espacios, tú eres el constructor de tu propia historia. Hay personas que son tóxicas, le amargan la vida a los demás. Todo lo critican y no aportan nada para dar soluciones; esas personas son un fastidio para el espíritu. Escoge tus amigos, busca espacios libres de toxicidad; huye de la gente ruidosa y altanera. “En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; también ellos tienen su propia historia”. No olvides que los amigos los eliges tú, sé inteligente para seleccionarlos, personas con valores marcadas por la honestidad y la rectitud de vida. No olvides que quien anda con lobos a aullar aprende. Tú eres hijo de tu entorno, cuídate. El mejor amigo no es el que vive adulándote, sino el que conociendo el fondo de tu alma aún te quiere. Sé amigo de un buen libro; un libro es un buen compañero en el viaje de la vida, busca autores que te hagan crecer. Sé analítico en lo que escuchas, de la abundancia del corazón habla la boca.

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