Jorge Fernando Perdomo

El 28 de diciembre de 2018, vio la luz a la vida jurídica la ley 1942, que en el artículo 19, subtitulado “del giro y la ordenación del gasto”, determina esencialmente que “Los órganos y demás entidades designadas como ejecutoras de recursos del Sistema General de Regalías deberán hacer uso del sistema de presupuesto y giro de regalías -SPGR- para realizar la gestión de ejecución de estos recursos y ordenar el pago de las obligaciones legalmente adquiridas directamente desde la Cuenta Única del Sistema General de Regalías a las cuentas bancarias de los destinatarios finales”.

Este galimatías significa que el gobierno nacional no vuelve a confiar los recursos provenientes del Sistema General de Regalías a los gobiernos departamentales, a sus secretarías de hacienda y a sus oficinas de planeación.

La medida, que se hace obligatoria desde la promulgación de la ley, es un batatazo muy fuerte a la gestión de los gobernadores y uno más al proceso de descentralización que se inició en Colombia a partir de la Constitución del 91, pero sobre todo una bofetada a la clase política regional que queda inerme y que regresa a tiempos pretéritos en donde los representantes y senadores empleaban  todo su tiempo en aburrirse en las antesalas de los despachos del alto gobierno esperando un minuto con el ministro para lograr los recursos de un proyecto.

Pero, lo que no me cabe en la cabeza es pensar qué hacían los senadores y representantes de todo el país en los debates que antecedieron a la creación de la ley 1942, que la aprobaron sin darse cuenta del retroceso que representaba en materia de descentralización y autonomía de las regiones.

¿Se dejaron meter gato por liebre? ¿Votaron sin saber de qué se trataba?  En últimas, ¿Será cierto, que muchos de nuestros padres de la patria, van al Congreso y no se dan por informados de una decisión tan crucial para la vida regional?

Al parecer, muchos se acaban de enterar gracias a una circular del Ministerio de Hacienda que les informa que las cosas a partir del 1 de enero, en materia del presupuesto del Sistema General de Regalías, serán muy diferentes y que el monstruo de la centralización sigue vivo y creciendo.

Un buen tema para San Agustín, sede de la Cumbre de Gobernadores.

Solo queda la demanda por inconstitucionalidad para saber si hemos retrocedido o no en las autonomías regionales que tanto se lucharon.

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