En un ambiente festivo, religioso y cultural, que muestra el dinamismo de la Iglesia y da testimonio en la actualidad del mensaje de Jesús, se realizó el encuentro de jóvenes de todo el mundo con el Papa. Este medio extraordinario de evangelización para fortalecer la pastoral juvenil, se realiza cada tres años y el último se llevó a cabo en Cracovia en el año 2016.

Teniendo a la juventud como embajadora, el principal objetivo es poder favorecer el encuentro personal con Cristo; promover la paz, la unidad y fraternidad de los pueblos y naciones del mundo.

En diálogo con LA NACIÓN, Mayra Alejandra Roa nos contó acerca de esta experiencia que le permitió relacionarse con personas de diferentes partes del mundo y lo más importante, afianzar su vida espiritual y conexión con Dios.

 

¿Qué la motivó a asistir a esta Jornada Mundial de la Juventud?

Soy de Emaús y en una de nuestras reuniones fueron a hablar de la Jornada Mundial de la Juventud. La verdad es que no entendía a profundidad de qué se trataba pero me llamaba mucho la atención que tantos jóvenes motivados por la religión llegaran de todas partes del mundo a reunirse con el Papa. La curiosidad hizo que me registrara.

¿Cuál es el proceso que se debe seguir para poder estar en un evento de tal magnitud?

Todas las delegaciones son diferentes. Mi experiencia fue registrarme a través de mi Parroquia, recibir entrenamiento por un día y asistir a las reuniones de información.

¿Con quién estuvo en esta experiencia?

Con mi esposo Juan Sebastián Lozada y mi hermana Lorena Roa.

¿Había participado antes?

Nunca. Había oído a jóvenes en la iglesia tratando de recoger fondos para ir a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia 2016 pero nada más.

Los jóvenes llegaron con unos días de antelación a Panamá, ¿Qué hacen mientras llega el Papa?

Nosotros nos internamos en el hogar de una familia panameña con ascendencia China, el lunes 21, llegamos a las 7:00 p.m. así que ese día no hicimos mucho, solo instalarnos.

El martes 22, fuimos al parque Omar en la mañana porque había varias exhibiciones. Vimos la Virgen de Fátima, la cual no salía de Portugal desde hace 20 años. Había más de 150 confesionarios, tarimas con cantantes, guías espirituales, exposición de organizaciones católicas y en realidad aumentada la historia de Cristo. Ese día, también fuimos, a la Cinta Costera porque el Obispo de Panamá ofrecía una misa dando la bienvenida a todos los peregrinos.

El miércoles 23, recibimos catequesis con el Obispo de Brooklyn, NY pues los Obispos de los países invitados dan catequesis a los jóvenes por las mañanas y se turnan para que podamos aprender de varios obispos. Después fuimos al Santuario Nacional, porque había una exhibición de arte que mostraba realidades impactantes de la humanidad como la inmigración, el terrorismo y la destrucción del medio ambiente.

Saliendo de allí, fuimos a la Vía España y ahí por primera vez vimos al Papa, fue muy emocionante. Esa noche el Papa ofreció una misa, pero la intención fue que los peregrinos le diéramos la bienvenida al Sumo Pontífice.

Cuéntenos, ¿Cómo fue esa experiencia de compartir con culturas y personas de todo el mundo?, ¿Dejó amistades o contactos?

Maravillosa, compartir con personas de otras culturas siempre es increíble. Cuando estudié en Babson College, ubicada en Boston, Emprendimiento de Negocios, disfruté muchísimo ver cómo mis compañeros veían la manera de hacer empresa de manera diferente. Estos contrastes siempre nos hacen crecer más. Y el caso de la Jornada Mundial de la Juventud, no fue la excepción.

Esto me sirvió para entender la relación que tenían con Dios, con cada una de las delegaciones y cómo podía mejorar la mía a través de estas enseñanzas. Dejé muchos contactos en la Jornada Mundial de la Juventud, pero sobretodo hermanos. Este tipo de experiencias te acercan muchísimo a las personas.

Las delegaciones llevan detalles para compartir con otras personas, usted ¿Qué llevó?

Yo llevé libritos de oraciones de bolsillo, denarios para rezar el rosario, escapularios y pines de la Virgen.

 De los que recibió, ¿Cuál fue el que más le impactó?

El regalo que más me impacto fue uno que me dio la delegación de México. Me entregaron un bebé en arcilla del tamaño de una pepa de durazno. Ellas estaban haciendo una campaña en contra del aborto y me explicaron que ese es el tamaño de la mayoría de bebés que se abortan en el mundo. Fue muy impactante porque el bebé en arcilla se veía completo y me di cuenta que en los abortos sí está acabando con la vida.

¿Cuál es el mensaje más claro que dejó Francisco para los jóvenes?

El Papa dejo varios mensajes, pero tal vez el más fuerte y claro es que los jóvenes somos el hoy. Que debemos salir de la comodidad de nuestro sofá y servirle a Dios, ser influencers de Dios.

Servirle a Dios es servir a los demás, utilizar nuestros talentos para ayudar a los demás, amar a los otros como Dios nos amó. Dar lo mejor de nosotros hoy y dejar que Dios haga, responder como María “hágase en mí según tu palabra”.

Por eso siento que Dios a través de esta experiencia me pide que ayude a mi Huila, las mujeres y los emprendedores. Deseo no quedarme en el sofá de mi casa y amar como Dios me amó.

En la noche de la Vigilia, ¿qué hacían los jóvenes mientras amanecía?

Cantamos, hablamos, reímos y rezamos el rosario.

 

Comentarios