Marco Fidel Rocha Rodríguez

marco_f@cesa.edu.co

La sociedad colombiana en general, salvo quienes guardaron silencio en señal de aprobación, no se recupera del vil golpe contra la población de cadetes de la escuela de estudios superiores Francisco de Paula Santander; nos llegó hasta el fondo de nuestros corazones la pérdida de la vida de 21 jóvenes que cargados de esperanza entraron a cursar sus estudios superiores para seguir la carrera de policías, arma dedicada a la preservación del orden y garantizar la honra y bienes de los ciudadanos colombianos.

Uno no entiende cómo quienes hablan de justicia social pueden llegar a concebir crímenes tan perversos, afectando a la sociedad en general, pero de manera especial y directa a los familiares, y amigos de estos jóvenes que habían iniciado sus planes de vida llenos de esperanza y dispuestos a sacrificarse por su patria. El atentado que afecta a la sociedad en general, no fue contra unos policías activos, sino contra 21 jóvenes universitarios desarmados cuyos cuerpos fueron destrozados, y que dan muestras de la bajeza de este grupo desalmado, sanguinario y cruel.

Qué poco les ha importado hasta el día de hoy, la vida de las personas y de manera semejante poco les importa el daño que causan con los atentados a nuestros recursos naturales, una muestra más de su maldad. Contaminan ríos y con ello se llevan por delante la pesca y en muchos casos envenenan acueductos que desde luego afectan la flora y fauna de nuestro campo.

El daño que causan viene afectando de manera grave nuestras finanzas, por la obligación que tiene el Estado de mantener el orden público y evitar que estos subversivos sigan afectando la explotación racional y ordenada de nuestro campo; el señor Presidente tiene toda la razón en utilizar todos los medios a su disposición para buscar la tranquilidad que necesita nuestra población.

Los protocolos no obligan a una de las partes, los protocolos obligan a las dos partes y cuando se trata de violaciones como la realizada contra nuestros jóvenes de la Escuela General Francisco de Paula Santander, hoy tiene más respaldo que nunca. El mal que nos hicieron con este atentado además de destrozar nuestros corazones, ojalá sirva para unirnos entorno a un país que necesita el orden y la paz, para salir de esta difícil situación económica y social en la que nos encontramos.

Quienes no somos expertos en derecho solicitamos a quienes lo son, nos indiquen qué otros caminos además de los utilizados hasta hoy tiene el país como recurso para llegar a su normalidad en el menor tiempo posible, o será que en el capítulo de nuestra Constitución Nacional sobre “Estados de Excepción” ¿encontramos la ruta?

 

 

 

 

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