Albeiro Castro Yépez

En el mundo contemporáneo compartir la vida con una mascota dejó de ser un capricho personal para convertirse en una tendencia, en promedio mantener y cuidar la macota representa el 12% del gasto familiar, inicialmente solo consumían alimentos, pero hoy, adicionalmente demandan salud, belleza, vestuario, ritos funerarios,  y recientemente hacen presencia en el sector turismo.

La historia es simpática, inicialmente las mascotas fueron rechazadas por los prestadores de servicios turísticos, luego se inició un proceso espontaneo de empatía, tal vez, los primeros en ofertar espacios adecuados fueron las aerolíneas, hoy representan una renta importante para el sector.

Los hoteles, especialmente los vacacionales también ofertan en sus planes el servicio de alojamiento para las mascotas, muchas veces con servicio de dietas ajustadas a las exigencias del huésped. Para quienes no pueden llevar a sus mascotas al paseo familiar se han montado los hogares de paso, sitios donde además del servicio de alojamiento, proveen alimentos, salud y belleza.

Los restauranteros que generalmente se molestan por la presencia de mascotas en el salón comedor, hoy han doblado la hoja, ya es común encontrar ofertas de restaurantes con espacios adecuados para su cuidado mientras el comensal disfruta de su vida social con amigos y familiares.

Reconociendo también la cotidianidad de la oferta de servicios de los consultorios veterinarios que se encargan de la mascota desde su transporte del lugar de residencia al consultorio en confortables y seguras ambulancias, luego de realizar todos los procedimientos de salud y belleza, concluyen  el servicio con su retorno a casa.

Copito una consentida Tacita de Té, la llevaron a consulta al veterinario porque acusaba desgano para la ingesta cotidiana de alimentos, dificultades para conciliar el sueño, en síntesis, Copito acusaba depresión, su médico veterinario no vaciló con el diagnostico, estrés,  la receta resultó simpática, aumentar la dosis de cariño, pero Copito necesita recreación, salir del apartamento, actividades de campo, la solución fin de semana en una finca, pero no se trataba simplemente de cambiar el lugar de alojamiento, lo que se requiere son actividades, entonces a pensar en caminatas y solucionado el problema.

De la mano de copito surge un nuevo nicho de negocios turísticos, senderismo para mascotas, le queda la tarea a quienes trabajan en la estructuración de productos de turismo rural incorporar esta oferta a su portafolio de servicios. Vienen a mi memoria algunos sitios donde este tema puede funcionar, es el caso de los senderos del Guadual en el municipio de Rivera, caminos rurales amplios, generosos en paisaje y donde se puede interactuar con los elementos tierra y agua sin ningún riesgo para la mascota, además de excelentes servicios de alojamiento y alimentos para sus apasionados amos.

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