Hace algunos días, a propósito de la ‘racha’ de movimientos telúricos que han sacudido al país, LA NACIÓN publicó el caso de un centro de emergencias diseñado para atender una eventual erupción del volcán-nevado del Huila, pero que se convirtió en un ‘elefante blanco’. La construcción la dejaron a medias.

Tristemente, algo similar ha pasado con un plan para modernizar la red de comunicaciones de emergencias del departamento. La idea era que los bomberos de los municipios dejaran de utilizar los tradicionales radios de comunicación y que se conectaran por medio de radios digitales. Esa red, contratada en el gobierno del gobernador Carlos Mauricio Iriarte Barrios, nunca funcionó, pero sí costó cerca de $1.700 millones, producto de las regalías petroleras. Así como lo leen.

Las palabras del delegado departamental de Bomberos, Edinson Fernández, al referirse a este tema, son contundentes: “La realidad es que nos quedamos sin comunicaciones. Ese problema lleva cuatro años desde que se cambió la red de comunicaciones. Antes era análoga y metieron una digital, pero eso resultó un elefante blanco porque nunca funcionó”. En efecto, la antigua red operaba con tecnología analógica, con cinco torres repetidoras ubicadas en predios privados bajo el pago de un arrendamiento. Ese sistema que sirvió durante muchos años para reportar los fenómenos naturales, registraba un ‘avanzado estado de obsolescencia tecnológica”. Por esa razón, se le apostó a entrar en la onda digital. Pero fracasó. Los equipos fueron reemplazados y los nuevos nunca sirvieron.

No es posible que los bomberos para reportar las emergencias que ocurren en sus municipios tengan que acudir a sus teléfonos personales. Por eso, desde esta tribuna, volvemos a preguntar: ¿Dónde están los organismos de control para evitar que despilfarren así los recursos del erario público?

“No es posible que los bomberos para reportar las emergencias que ocurren en sus municipios tengan que acudir a sus teléfonos personales”

 

EDITORIALITO:

En el Diario LA NACIÓN, creemos en Neiva y el Huila. Creemos en nuestra tierra. Por eso, nos aprestamos a dar un gran salto en este 2019. ¡Espérelo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios