Rodrigo Villalba Mosquera

La gran inversión del Gobierno Nacional para la región, la que nos permitiría tener una obra de infraestructura vial de competitividad, se ha convertido en la gran pesadilla de los huilenses, y lo peor es que nos podemos quedar con el ‘pecado y sin el género’. Se trata del gran proyecto con doble calzada entre Neiva y Campoalegre, variantes en Campoalegre, Hobo, Gigante, Timaná y Mocoa, además de inversión importante en Los Altares y Pericongo, proyecto de las 4G que no solo atravesaría el Huila de norte a sur, sino que nos conectaría con Ecuador y el sur del continente, con una inversión de 3 billones de pesos.

Pero cuando el proyecto arranca infortunadamente el consorcio “Aliadas para el Progreso” fracasó al verse su mayor accionista envuelto en el escándalo de Odebrech, generando que los bancos le cerraran las puertas e impidieran el cierre financiero de la concesión.

Hoy la vía alcanza un avance de construcción del 5,2%, cuando debería estar en 54%. Ante la acumulación de hechos irregulares, el pasado viernes fue declarado el incumplimiento del concesionario, lo que se traduce en el primer paso para decretar la caducidad.

Ante semejante descalabro el ideal para el Huila era la cesión del contrato a una empresa sin líos y con gran músculo financiero, con lo que se garantizaría que la obra se realice. Sabemos lo engorroso de estos procesos sancionatorios y no es fácil tramitarlo en 6 meses como cree el Gobierno. Nuestro país es garantista y permite que los que incumplan tengan todo tipo de recursos, inclusive los utilicen para dilatar.

Estuvimos el pasado miércoles en Neiva, a instancias de la Cámara de Comercio, reunidos con el viceministro de Infraestructura y otros funcionarios de INVIAS y la ANI, quienes le pusieron la cara a la dirigencia del departamento y desnudaron la situación.

En la reunión expresé mi preocupación e hice el llamado a estar atentos, pues en el propio Gobierno hay partes: los ministerios del gasto que viven pidiendo que les mantengan los recursos y los de recaudo apretando, más en tiempos de crisis fiscal. Me preocupa que los recursos, con la caída de la concesión, regresen al tesoro y sean utilizados para otra cosa. Hay que estar muy atentos y conseguir el compromiso del presidente Duque. Mientras tanto ‘prendámosle una vela a cada santo’ para que, en este lapso del proceso sancionatorio, aparezca ‘la virgen’ con una buena empresa que tenga las condiciones para la cesión de la concesión.

No podemos renunciar a esta gran obra, así sea con ese sinsabor de haber fracasado en el primer intento. No podemos renunciar a esa aspiración legítima de tener una vía en magnificas condiciones como estaba prevista. Mientras tanto necesitamos los recursos para atender Pericongo y saber dónde está el recaudo de peajes durante estos años.

Nos corresponde hacer causa común.

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