Cecilia González Villa/LN

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Francia Helena Polanía Armero llegó al último grado de secundaria y desde que cursaba tercer año de primaria no sabe lo que es estudiar en un aula de clase con todas las de la ley.

Casi no recuerda los tiempos cuando en primaria disfrutaba de la comodidad de sentarse un pupitre mirando al tablero mientras su maestra explicaba la lección o cuando en momentos de esparcimiento, a escondidas, arrojaba papeles enrollados a sus compañeros de aula.

Solo se acuerda de que hace ocho años, las instalaciones de su institución educativa ubicadas en el corregimiento de Santa Rita, a cuatro horas del municipio de Aipe  fueron derribadas para dar paso a un supuesto megaproyecto que haría de su colegio, uno mucho mejor, dotado de todo.

A partir de ahí para Francia Helena y sus aproximadamente 400 compañeros comenzó la pesadilla. El contratista comenzó a incumplir año tras año mientras alumnos y profesores tenían que deambular de casa en casas contratadas por el gobierno local e incluso hasta en billares y discotecas, donde no han faltado los muertos por riñas.

“Es injusto que nos toque recibir clases en casas de familia, discotecas, galleras y billares. Es muy difícil recibir clases pese a que los profesores nos hacen sentir seguros, nos interrumpen mucho y hay demasiado ruido producido por las sillas de los billares y el paso de carros, motos”, sostiene Francia Helena Polanía.

¡Ya no más!

Por eso, desde hace varios días la comunidad integrada por padres de familia, alumnos,  profesores y líderes comunitarios decidieron que ya no soportaban más que sus muchachos siguieran por ahí recibiendo clases en cualquier parte, exponiéndose  al peligro y las altas temperaturas.

Lo planificaron todo y ayer, a eso de las 4: 00 a.m. cerca de 200 personas se subieron en ‘chivas’ e incluso en motos. Lo hicieron ataviados de leña, comida cruda y preparada, morrales con algunas mudas de ropa y bajaron desde Santa Rita hasta el casco urbano de Aipe.

Arribaron  luego de sortear varios obstáculos por el mal estado de la vía agravado por las lluvias de los últimos días. Llegaron haciendo toda la bulla posible, lanzando arengas contra el gobierno nacional y local.

Los señalan de dejarlos solos, del incumplimiento de tantas promesas que daban cuenta de que ahora sí se terminaría el megacolegio, pero nada. Lo poco que se levantó se pudre desde hace varios años al sol y al agua.

En el parque central fue la gran concentración. Minutos después, en silencio y en medio de un sol inclemente llegó el alcalde José Sevel Castro y se paró ahí, para escuchar todo lo que le tenía que decir la molesta comunidad de Santa Rita.

Y es que ahora resulta, según padres de familia y profesores  que la disculpa del ingeniero de la obra Ricardo Dussán es que debido al pésimo estado de la vía no se puede subir ni maquinaria, ni material para arrancar por fin los trabajos.

“Estamos mamados de los payasos que nos mandan allá”, gritó uno de los manifestantes ante la concentración.

“Los niños esperan”

José Criollo, es padre de familia de uno de los casi 400 alumnos que desde hace más de ocho años espera que por fin el colegio sea construido.

Está muy molesto y al hablar casi que grita. Dice que el colegio fue destruido por personas que se hicieron pasar por buenos pero que va, dejaron todo al garete.

“Hay más de 400 niños esperando la construcción de un colegio que fue arrebatado por unos que se hicieron pasar por servidores públicos. Han pasado más de ocho años y cada administración prende a bofetadas la comunidad que no ha visto resultados  de una planta física educativa, digna”, afirma Criollo.

Norma Constanza Quintero, madre de familia, es una de las que más reclama y lanza arengas. Dice que lo único que pide es que se construya el megacolegio prometido desde hace ocho años y cuatro meses, según subraya.

“El 21 de noviembre del 2018 se firmó el acta de inicio para arrancar pero nada y ya nos cansamos. Por ahora los chicos no están recibiendo clases porque estamos en protesta hasta que nos hagan el colegio. No volvemos a mandar a nuestros hijos aunque se pierda este año”, sostiene.

No es todo

Para José Luis Castellanos, directivo del sindicato del Magisterio, la protesta de la comunidad de Santa Rita es justa. Recordó que desde el mes de noviembre cuando se firmó el acta de inicio no se ha movido un solo bulto de cemento.

“El contratista debe cumplirle a la comunidad y no sacar más pretextos, que por el estado de la vía no puede subir los materiales. Han pasado casi tres meses y no han subido ni un solo bulto de cemento. Han sido ocho largos años de niños que no han podido tener una aula de clase y que con tristeza uno los ve llorando, pidiendo que les den una institución digna para ir a estudiar”, precisó Castellanos.

Pero también quienes se han visto afectados son los 25 docentes que trabajan en la institución educativa de Santa Rita. Sin contar con la comunidad de la vereda Santa Helena.

Vianey Cortés, líder comunal asegura que el colegio de la zona también ha resultado involucrado  en todo este mar de incumplimientos. “Allá levantaron la escuela y echaron techo hasta cierta parte pero está que se cae porque con los temblores que ha habido la parte de la cocina presenta grandes grietas”, afirma.

En la institución educativa de Santa Helena hay 38 alumnos desde el grado cero hasta el quinto de primaria y con un solo docente. Cortés dice que los salones tienen problemas de iluminación y espacio suficiente.

A su turno, el alcalde de Aipe, José Sevel Castro le dijo a la comunidad santariteña que en varias ocasiones le propuso al contratista que el Municipio ponía la maquinaria para arreglar la vía a Santa Rita pero que solo pedía el combustible. Nunca tuvo éxito alguno, según reveló.

Ayer en la tarde, una delegación conformada por 40 personas fue recibida en la Asamblea Departamental donde varias de ellas intervinieron ante la plenaria.

 

Un historial de incumplimientos

El proyecto de construcción del megacolegio del corregimiento de Santa Rita, municipio de Aipe, nació en 2010 cuando la comunidad recibió la noticia según la cual se erigiría una súper institución educativa.

En principio, de acuerdo con un estudio previo, la iniciativa costaría alrededor de $3.456. 581. 359 millones, pero finalmente fueron invertidos $1.727. 318, 299 millones. Tenía un plazo inicial de ejecución de cuatro meses, hasta el 31 de diciembre de 2010.

La ejecución del contrato de construcción del megacolegio de Santa Rita, otro en Aipe y la vereda Santa Helena estaba a cargo de la Fundación para el Buen Gobierno.

Sin embargo tras cinco oportunidades finalmente abandonó el proyecto. 

Y después de varios intentos infructuosos para ejecutar la obra, el Municipio de Aipe mediante resolución 843 del 28 de diciembre de 2010 declaró de manera unilateral la  suspensión del contrato interadministrativo y ordenó su liquidación.

En esa oportunidad se con concluyó que las obras alcanzaron una ejecución de aproximadamente el 50 por ciento.

Pero en 2013 tiempo después la Alcaldía de Aipe formuló un proyecto denominado Construcción de Obras Inconclusas en las Instituciones Educativas de la Zona Rural. En Ocad Departamental la iniciativa fue viabilizada con recursos del orden de los $2.917.210.993 millones.

El colegio de Santa Rita contempla la terminación de 16 aulas escolares, un laboratorio, el área administrativa, dos baterías sanitarias, una cafetería, un aula de sistemas y un polideportivo. El costo es de $2.431.499.613.

En enero de 2018, el alcalde José Sevel Castro aseguró que iniciaría las obras y solo esperaba que la plata fuera aprobada mediante Ocad pero nuevamente quedó ahí.

Finalmente el 21 de noviembre del año pasado la Secretaría de Educación Departamental, el alcalde de Aipe, José Sevel Castro Tovar, el entonces presidente de la Asamblea, Julio Díaz y el gobernador Carlos Julio González Villa firmaron el acta para dar inicio a las obras que tendrían que ser entregadas al finalizar este año.

 

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